Cristo Negro de Esquipulas: 431 años de fe y milagros
El Señor de Esquipulas, conocido como el Cristo Negro, es una de las devociones más importantes de Centroamérica y cada 15 de enero congrega a cientos de miles de peregrinos en Guatemala.
En 2026 se cumplen 431 años de la llegada del Señor de Esquipulas, el Cristo Negro que desde 1595 convoca a millones de peregrinos a la Basílica de Esquipulas, en Guatemala. Cada 15 de enero, fieles de Centroamérica, México y otros países de América Latina acuden a venerar esta imagen, signo de fe, esperanza y protección que ha marcado la historia espiritual de la región.
De acuerdo con Agencia de Noticias Guatemala, el Cristo Negro de Esquipulas es una imagen que ha formado parte de la espiritualidad de la región desde el siglo XVI, convirtiendo a esta ciudad de Chiquimula en un destino central del turismo religioso en Centroamérica.
Un origen humilde nacido de la fe del pueblo
La historia del Señor de Esquipulas se remonta a 1594, cuando los habitantes de Santiago de Esquipulas, movidos por el deseo de venerar al Dios generoso del que les hablaban los franciscanos, reunieron recursos para encargar una imagen de Cristo crucificado.
El provisor del obispado, fray Cristóbal de Morales, contrató al escultor portugués Quirio Cataño, uno de los artistas coloniales más relevantes del Reino de Guatemala, para tallar un crucifijo de vara y media, bien acabado y perfeccionado. La obra fue pagada con cien tostones, reunidos por los campesinos del lugar.
La imagen llegó a Esquipulas el 9 de marzo de 1595, fecha que las autoridades eclesiásticas marcaron como el inicio oficial de su devoción.
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¿Por qué el Cristo de Esquipulas es negro?
Originalmente, la imagen del crucificado tenía “color carne”; sin embargo, con el paso de los siglos, el constante humo de las velas, el incienso y la grasa acumulada por la veneración provocaron una oxidación natural que oscureció la madera, dando origen al característico color que hoy distingue al Cristo Negro de Esquipulas.
La escultura es de estilo manierista y el historiador Aníbal Chajón señala que Quirio Cataño tomó como referencia grabados alemanes, lo que se aprecia en el realismo de la caja torácica y la configuración del vientre.
La Basílica, corazón del peregrinaje
Ante el crecimiento de la devoción, el primer arzobispo de Guatemala, fray Pedro Pardo de Figueroa, ordenó en 1740 la construcción de un gran templo barroco. La obra fue encomendada a Diego y Felipe José de Porres, célebres arquitectos de la Antigua Guatemala.
Hoy, la Basílica del Cristo de Esquipulas es un santuario abierto a todo peregrino. Cada día llegan cientos de personas para orar y, si así lo desean, hacer fila para pasar unos segundos frente a la imagen, que cuenta con 439 años de antigüedad.
Una devoción que trasciende fronteras
Según datos del sitio soymigrante.com, durante la solemnidad del 15 de enero se estima la llegada de entre 200 mil y 250 mil peregrinos, provenientes de Guatemala, México, Honduras, El Salvador y también de Estados Unidos.
El Instituto Guatemalteco de Turismo calcula alrededor de 1 millón 500 mil visitantes al año, considerando familias, excursiones y comitivas de peregrinación de todo el país.
Entre los devotos destacan los guatemaltecos que regresan de otros países para agradecer favores recibidos, así como personas en ruta hacia Estados Unidos y migrantes de Sudamérica y el Caribe, quienes se detienen a encomendar su camino ante el Milagroso Señor de Esquipulas.
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