¿Cómo puedo reconfortar y dar un trato digno a los indígenas?
Como cristianos todos los católicos estamos obligados a reconfortar y dar un trato digno a los indígenas. Un sacerdote nos dice cómo puedes hacerlo.
Inspirados en el Evangelio y en las enseñanzas de Jesús, los cristianos estamos llamados a reconfortar y darle un trato digno a cada persona, especialmente de quienes han sido marginados por la sociedad, entre ellos nuestros hermanos indígenas, señaló el padre Jacobo Abarca Pérez.
Al reflexionar sobre cómo dar un trato digno a quienes forman parte de las comunidades indígenas originarias de la Ciudad de México o a los que llegan a la capital del país en busca de mejores oportunidades para mejorar sus condiciones de vida, el director de la Pastoral Indígena de la Arquidiócesis Primada de México, reconoció que lo primero que se debe hacer es terminar con la discriminación.
“Cotidianamente, al trasladarnos, encontramos hermanos indígenas en la vía pública, algunos en situación de pobreza o mendicidad, otros trabajando de manera profesional o estudiando. Pero muchas veces tenemos ese dejo de rechazarlos, de hacerlos invisibles. Y eso está mal”, afirmó.
5 claves cristianas para reconfortar y dignificar al hermano indígena
En entrevista con Desde la fe, el también párroco de la Rectoría de Nuestra Señora de las Tres Aves Marías destacó que para reconfortar y dar un trato digno a los indígenas se debe comenzar con 5 gestos sencillos inspirados en el Evangelio:
- Apertura del corazón: “Abrir nuestro corazón y abrazar a los hermanos indígenas. Esto es algo importantísimo, una misión de nosotros los cristianos”.
- Capacidad de acercarse y escuchar: “Escuchar es un acto de respeto y reconocimiento. Nos permite mirar al otro como persona y no como estereotipo”.
- Reconocer lo que ellos aportan: “No solo es dar, también es recibir. Ellos tienen herencia y sabiduría que enriquecen nuestra vida”.
- Descubrir la belleza de su herencia: “Se trata de valorar no solo a la persona, sino la riqueza cultural y la experiencia de vida que aportan”.
- Acoger desde la fe: “Acercarnos a ellos con la certeza de que el Señor Jesús está presente en ellos, porque también son miembros de la Iglesia y son mis hermanos”.
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La enseñanza de Jesús, guía para acercarnos a los hermanos indígenas
Durante la charla, el padre Abarca Pérez recalcó que la fe y las enseñanzas de Jesús no pueden quedarse solo en discursos, sino que se deben aplicar en todo momento y, sobre todo, con los marginados de la sociedad, entre los que se ubican los hermanos indígenas.
“Jesús nos enseñó a amar al prójimo y a reconocerlo como hermano. El indígena no es alguien ajeno, no es extranjero: es parte de la Iglesia, es hijo de Dios, como todos nosotros”, puntualizó el sacerdote.
“La invitación de la Pastoral Indígena es clara”, concluyó, “romper con la indiferencia, abrir el corazón y mirar en cada indígena a Cristo mismo, tal como lo expresó en el Evangelio: ‘Lo que hicieron con uno de estos hermanos míos más pequeños, conmigo lo hicieron’”.
Población indígena en México y en la Ciudad de México
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México 23,2 millones de personas de tres años y más se reconocen como indígenas, lo que representa el 19,4 % de la población nacional. De ese total, 7,36 millones hablan alguna lengua indígena, es decir, el 6,1 % de la población.
En la Ciudad de México, alrededor de 825,325 personas se auto-adscriben como indígenas. Además, la capital cuenta con 141 pueblos originarios reconocidos oficialmente por la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades del Gobierno de la CDMX.



