“Que su corazón no se haga fósil”: Papa a jóvenes de Scholas Ocurrentes

Este 25 de noviembre el Papa Francisco se reunió con jóvenes de Scholas Ocurrentes provenientes de 50 países, a quienes pidió no perder la capacidad de encuentro con el otro.
El Papa Francisco en su reunión con jóvenes de Scholas Ocurrentes.
El Papa Francisco en su reunión con jóvenes de Scholas Ocurrentes.

El Papa Francisco se reunió este 25 de noviembre en el Pontificio Colegio Internacional Maria Mater Ecclesiae con los directivos internacionales de Scholas Ocurrentes y con jóvenes originarios de 50 países pertenecientes a esta red mundial de escuelas, cuyo objetivo es favorecer la integración y fomentar la paz entre los pueblos por medio de la educación.

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Durante este encuentro, el Papa Francisco exhortó a los jóvenes a “no perder la capacidad de encuentro con el otro” tras el largo confinamiento a causa de la pandemia, a fin de evitar que su alma y corazón se fosilicen, y caer en lo socialmente correcto: en los gestos almidonados, duros y sin originalidad, como una máscara que todos traen.

El drama de los refugiados

Tras escuchar el testimonio de Austen, un joven refugiado de Ruanda que huyó al Congo con su familia tras el genocidio de 1994 -y ahora es acogido por la red de Scholas Ocurrentes-, el Papa Francisco habló sobre el drama de los refugiados, “víctimas del descarte y la indiferencia”, que sigue extendiéndose ante los ojos de todos.

“La condición de refugiado -dijo al joven-, siempre indica que te saliste de un lugar que era tuyo, tu patria, y te pusiste en camino por alguna necesidad. Tus padres vivieron ese horroroso genocidio de Ruanda, y tú desde el Congo viviste la necesidad de escapar, de salir de algo que no te dejaba vivir como hombre libre.

“Los refugiados que arriesgan su vida escapando -agregó el Papa Francisco-, y la arriesgan en el Mediterráneo, en el Mar Egeo, en el Atlántico camino a las Canarias, esos refugiados tienen una sola obsesión: salir”

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Asimismo, el Pontífice denunció la terrible situación que viven las personas que tuvieron que escapar de sus países buscando refugio y fueron a parar en lo que se podrían llamar “campos de concentración” donde son capturadas, torturadas y explotadas por las mafias, que a su vez las venden como si fueran mercancías.

“Son los traficantes los mismos que las embarcan y después las reciben cuando son devueltas. Es un momento muy duro, ser refugiado es caminar sin suelo seguro, caminar sin saber hacia dónde”, señaló el Santo Padre.

Finalmente, el Papa Francisco hizo hincapié en que el refugiado no viene a hacer turismo, sino que escapa por salvar su vida, por lo cual exhortó a los jóvenes a salir al encuentro de las personas que sufren por este motivo, “pues la vida del refugiado es muy dura”.