Eithan Daniel

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COLUMNA

Trigo y cizaña

Eithan Daniel

La muerte de Eithan no solo estremece, sino que desnuda una crisis más profunda: la pérdida del sentido de la vida, el debilitamiento de la conciencia y el vacío espiritual que crece en la sociedad. El llamado es urgente: recuperar la dignidad humana y sembrar una cultura de vida.

26 marzo, 2026
Eithan Daniel
Un crimen que conmociona revela algo más profundo: la pérdida de la conciencia, el desprecio por la vida y el vacío espiritual que enfrenta la sociedad actual.
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Autor

Ordenado sacerdote para la Diócesis de Ciudad Juárez, México, el 8 de diciembre de 2000, tiene una licenciatura en Ciencias de la Comunicación (ITESM 1986). Estudió teología en Roma en la Universidad Pontificia Regina Apostolorum y en el Instituto Juan Pablo II para Estudios del Matrimonio y la Familia. Actualmente es párroco de la Catedral de Ciudad Juárez, pertenece a los Caballeros de Colón y dirige el periódico www.presencia.digital 

En nuestra ciudad una madre mata a golpes a Eithan Daniel, su pequeño de dos años, después de reconocer que no lo quería; luego lo tira a la basura, en un costal, fuera de la ciudad. La noticia conmociona a la frontera. La cólera de Dios se evidencia en el corazón de quienes aquí habitamos, no porque Dios enloquezca de rabia ante tal hecho, sino por el dolor en el alma que nos produce ver la brutalidad del pecado así como el atropello a la dignidad y a la inocencia humana, que contrasta con la santidad, la pureza y el amor de Dios.

El acontecimiento deja el fétido olor de la acción del maligno que aprovecha las heridas, traumas y violencias en las vidas humanas y familiares para sembrar más pecado, destrucción y muerte, eso sin quitar la libertad y la responsabilidad a la madre del niño.Una biblia satánica e imágenes de la muerte fueron descubiertos en la casa de los padres del niño, lo que evidencia el pernicioso influjo de ese pútrido culto.

No deja de estremecernos hasta qué extremo puede llegar la pérdida de la sensibilidad humana frente a la vida humana inocente que ha sido puesta bajo nuestro cuidado, así como el oscurecimiento de la conciencia, sagrario donde Dios habla al hombre. Una vez más queda patente el espantoso vacío que se crea en una sociedad que ha perdido sus raíces cristianas, que se mueve sólo por valores materiales y que ve el aborto como única solución a los bebés que no son deseados. El Señor tenga piedad de nosotros, despierte nuestras conciencias y, con ayuda de su Espíritu, trabajemos sin cansarnos sembrando el Evangelio de la vida.

Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.


Autor

Ordenado sacerdote para la Diócesis de Ciudad Juárez, México, el 8 de diciembre de 2000, tiene una licenciatura en Ciencias de la Comunicación (ITESM 1986). Estudió teología en Roma en la Universidad Pontificia Regina Apostolorum y en el Instituto Juan Pablo II para Estudios del Matrimonio y la Familia. Actualmente es párroco de la Catedral de Ciudad Juárez, pertenece a los Caballeros de Colón y dirige el periódico www.presencia.digital