Adolescencia sana en la era digital
La adolescencia es una etapa compleja, llena de desafíos y transiciones, un viaje hacia el autodescubrimiento, aunque a menudo se tiñe de incertidumbre. En el mundo actual, estos retos se ven amplificados por la constante influencia de las redes sociales, donde las expectativas u opiniones de otras personas parecen definir el valor de un joven, […]
Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).
La adolescencia es una etapa compleja, llena de desafíos y transiciones, un viaje hacia el autodescubrimiento, aunque a menudo se tiñe de incertidumbre. En el mundo actual, estos retos se ven amplificados por la constante influencia de las redes sociales, donde las expectativas u opiniones de otras personas parecen definir el valor de un joven, afectar su autoestima y desencadenar problemas de salud mental, desde ansiedad hasta depresión.
De acuerdo con el INEGI, en México, 20.9 por ciento de las y los usuarios de internet han vivido alguna situación de ciberacoso. Es el equivalente a 18.4 millones de personas de 12 años o más, quienes recibieron mensajes ofensivos o contenido sexual no deseado a través de redes sociales y otros medios.
Reflejo de esa problemática de la cual como comunidad tenemos una ventana de oportunidad para un abordaje integral, la serie “Adolescencia” de Netflix muestra cómo las redes sociales moldean la identidad de las y los jóvenes y amplifican su vulnerabilidad.
Los conflictos internos se vuelven aún más intensos cuando el deseo de pertenencia se traduce en situaciones de acoso y violencia cibernética. La serie refleja cómo esta violencia virtual se convierte en un ciclo difícil de romper, exacerbando las inseguridades juveniles que los lleva a tomar decisiones perjudiciales a futuro.
Detrás de esa compleja trama existe un llamado a la reflexión, hacia la importancia de reconocer la belleza de la autenticidad y de los valores bien cimentados. Aquí el entorno familiar adquiere una relevancia esencial. Es en el hogar donde nacen los valores fundamentales de respeto, empatía y autoaceptación.
Madres y padres son los arquitectos iniciales de la identidad de las y los adolescentes pues a través de su ejemplo, transmiten las bases sobre las cuales desarrollarán su identidad y sus decisiones a lo largo de su vida.
Cercanía, supervisión afectuosa y acompañamiento durante este periodo de transición son vitales para crear un espacio seguro donde puedan explorar su identidad sin el peso agobiante de las expectativas ajenas. La familia es un bastión de valores que les ayudará a identificar y prevenir comportamientos de riesgo.
Priorizar el bienestar emocional sobre las expectativas impuestas por las redes es, sin duda, el primer paso hacia una adolescencia más saludable.