Un llamado a la transformación y a la liberación
Se trata de que como hijos de Dios superemos el escenario de confusión y nos esforcemos por vivir conforme a la imagen de Cristo
Néstor Míguez, teólogo, antropólogo y profesor emérito del Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos en Buenos Aires, Argentina, ha escrito el texto: “La creación, la justicia divina y la esperanza”, con el que cierra la obra colectiva Creación y Justicia: Reflexiones bíblicas sobre ecología integral y economías solidarias.
El autor llama nuestra atención sobre un hecho muy interesante: el apóstol Pablo, mucho antes de que estallara la crisis socioambiental, señaló en la Carta a los Romanos que la creación, es decir, la obra amorosa del Creador estaba siendo dañada por el desvarío y la vanidad humana. Planteó que la tierra “gime con dolores de parto” y que espera ser liberada de “la esclavitud de la corrupción”.
Esta situación no ha hecho sino agudizarse en una realidad económica global en la que los bienes divinos se han reducido a recursos sujetos a la explotación sin límite y en beneficio de una minoría, mientras que la mayoría padece pobreza. En este marco se hace aún más imperiosa la sentencia de Pablo, la creación “anhela ardientemente la manifestación de los hijos de Dios” (Rm 8, 19).
Míguez interpreta que los dolores y gemidos de la Tierra de los que habla el apóstol no son de agonía de muerte, sino dolores de parto, o sea, de anuncio de una nueva creación. Esto le da pie para afirmar que, en el marco de una civilización decadente, es fundamental reconocer que “tenemos las primicias del Espíritu” (Rm 8, 23), que Dios, a través de su Espíritu, nos muestra los primeros frutos que habrán de completarse cuando su manifestación gloriosa se dé en la nueva creación.
Se trata de que como hijos e hijas de Dios superemos este escenario de confusión y nos esforcemos por vivir conforme a la imagen de Cristo, construyendo otras formas de existencia movidas y nutridas por la fe y por la esperanza de ser salvos y de alcanzar la mayor plenitud que el Padre tiene para nosotros.
Es de resaltar que a través de esta reflexión el autor nos invita a descubrir la significativa materialidad de toda la expresión paulina en su carta a los romanos, es decir, nos explica que el apóstol piensa como complementaria y simultánea la redención de nuestras almas, la de la creación e incluso la de nuestros cuerpos. A su modo de ver, somos llamados a hacer parte de la justicia divina, una justicia que por la ley y por la fe busca preservar y expandir la vida, tanto material como espiritual, liberándola de la corrupción y de la vanidad.
Esta semana, detente y pregúntate:
¿En nuestro entorno, qué señales vemos de la vanidad y la corrupción de la creación?, ¿cuál debe ser nuestra actitud frente a ello? ¿Qué entendemos como la justicia de Dios y cómo se podría manifestar entre nosotros?
Si este tema despertó tu interés y quieres seguir profundizando, te invitamos a que visites la página oficial del Imdosoc, donde podrás descargar de forma gratuita el libro Creación y Justicia: Reflexiones bíblicas sobre ecología integral y economías solidarias que reúne diversas reflexiones que nos ayudan a comprender, desde la luz del Evangelio, cómo el cuidado de la creación y la justicia social están profundamente entrelazados en nuestra vida cristiana.
Mtra. Diana Cortés
Investigación Imdosoc
Visita el sitio Laudato Si: https://www.imdosoc.org/red-laudato-si

