El poder de la conciencia

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COLUMNA

En camino

El poder de la conciencia

Las redes sociales y la inteligencia artificial han transformado la manera de comunicarnos y entender el mundo. Frente a sus riesgos y posibilidades, la formación de la conciencia es el camino para usar estas herramientas con responsabilidad y orientarlas hacia el bien.

9 marzo, 2026
El poder de la conciencia
La escena simboliza el impacto de las redes sociales y la inteligencia artificial en la vida cotidiana, así como la necesidad de desarrollar una conciencia crítica para utilizar estas herramientas tecnológicas de manera responsable.
POR:
Autor

Periodista y director del periódico católico El Observador de la actualidad. 

A Umberto Eco se le atribuye la siguiente sentencia: “La redes sociales le dan derecho a hablar a legiones de idiotas que antes hablaban solo en el bar después de un vaso de vino”.

Eco vio venir la avalancha de problemas que traen consigo las redes sociales y la inteligencia artificial (IA), pero no la posibilidad de usarlas a nuestro favor. Hay que dejar en claro que tanto redes como IA requieren entrenamiento versus improvisación; conocimiento versus ignorancia; custodia versus dejadez. Australia, Francia, España, han puesto ya topes de acceso a las redes para menores de 16 años, y el tema de la IA todavía está en discusión.

Hace unas semanas publicamos en El Observador la estupenda reflexión “Un católico educa así” de monseñor Mario De Gasperín, una guía, desde el centro de la fe, para que padres de familia, maestros, laicos, sacerdotes, desafíen este terremoto con la astucia de la serpiente y la gracilidad de la paloma, tal como nos dejó dicho Jesús que enfrentemos las adversidades del mundo.

Ni todo el tiempo pasado fue mejor (ayer todo era más sencillo), ni vamos derechito al paraíso de la holganza (la IA hará todo por nosotros). Retos nuevos requieren esfuerzos concretos. Nada o muy poco ganamos señalando culpables o poniendo trabas. La educación de la conciencia es lo que tenemos como respuesta eficaz frente a los desafíos de la redes y de la IA.

“La conciencia marca el límite de todo poder humano e indica al mismo tiempo su dirección”, señalaba el cardenal Joseph Ratzinger en una conferencia ante la Sociedad Reinhold Schneider. Una conciencia formada sabrá ponerle límites, por sí misma, al latrocinio de tiempo de las redes y al eclipse del asombro (fuente de la filosofía, decía Platón) de la IA. Al mismo tiempo, sabrá usarlas para el bien, contemplando en ellas donde existe la belleza y donde la bondad; donde el respeto al Creador y a lo creado.

Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.


Autor

Periodista y director del periódico católico El Observador de la actualidad.