El miedo del testigo

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COLUMNA

En camino

El miedo del testigo

Nada le “duele” más al escritor católico contemporáneo (al artista católico en general) que mostrar su fe, insertarla sin rodeos en lo que escribe, piensa, crea

28 noviembre, 2025
El miedo del testigo
Jaime Septién
POR:
Autor

Periodista y director del periódico católico El Observador de la actualidad. 

En fecha reciente me enteré de la existencia del poeta y ensayista estadounidense Dana Gioia, un hombre que en las décadas pasadas se ha convertido en abogado de la importancia del catolicismo en la cultura.

He podido leer uno de sus ensayos: The catholic writer today (El escritor católico hoy). Me ha dejado más que deslumbrado, desazonado. O bien las dos sensaciones al mismo tiempo.

De entrada, el epígrafe de Flannery O’Connor: “You shall know the truth, and the truth shall make you odd”. La enorme escritora sureña juega con la frase de Jesucristo, y la recompone. “Conocerán la verdad y la verdad los hará extraños”. Extraños, raros, incómodos…

Nada le “duele” más al escritor católico contemporáneo (al artista católico en general) que mostrar su fe, insertarla sin rodeos en lo que escribe, piensa, crea. Quiere parecer como los normales. Que no se le vea que va a misa. Que nadie le pida explicaciones del credo.

Dana Gioia lo expresa así: “El catolicismo y el arte ya no se mezclan –un consenso que sorprendería no solo a Dante, sino a Jack Kerouac- Las consecuencias de esta situación son desafortunadas –de diferentes maneras—para ambas partes, para la Iglesia y para la cultura.”

Rosalía, con su álbum “Lux” ha venido a sacudir el panorama. Increíble. Lo que antes, no hace mucho, pudieron hacer gente como Bernanos o Greene, ahora lo tiene que llevar a cabo una estrella del pop. No sé si lo de Rosalía sea “llamarada de petate”. Lo único que me queda claro es que ha puesto en la mente y en el corazón de los jóvenes la parte fundamental de la vida humana: la búsqueda de Dios.

Y algo más: la alegría con la que este camino debe estar pleno. Lo cita Gioia en su texto, cuando recurre a la famosa frase de Santa Teresa de Ávila: “¡De las devociones tontas y las caras avinagradas, libéranos, oh, Señor!”

Nos alejamos de la alegría como de la peste. Que se vea que nos pesa el haber hecho la gran faena de desmarcarse de la corriente. Ojo: este mal método no solo perjudica a la Iglesia católica. Le hace daño al mundo.


Autor

Periodista y director del periódico católico El Observador de la actualidad.