Convicciones

Esclavitud en el siglo XXI

En pleno siglo XXI sigue presente la esclavitud en el mundo, y su número alcanza los 50 millones de personas, de acuerdo a la Organización Mundial del Trabajo (OIT).

Días atrás, la OIT ha dado a conocer el reporte Estimaciones Mundiales sobre la  Esclavitud Moderna donde afirma, que 27.6 millones de personas son obligadas a trabajo forzado.

A estas se añaden 22 millones de mujeres, la gran mayoría niñas, que son casadas por sus familias en forma obligatoria. Nunca se les consulta.

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En Asia y Pacífico se concentran 15.1 millones de personas en trabajo forzado; 4.1 millones en Asia Central y Europa; 3.8 millones en África; 3.6 millones en América y 900 mil en los estados árabes.

El matrimonio forzado en su gran mayoría se ubica en Asia y Pacífico con 14.2 millones de casos; 3.2 en África y 2.3 millones en Asia central y Europa.

De acuerdo a la OIT, una de cada ocho personas obligadas al trabajo forzado es un menor y más de la mitad son víctimas de la explotación sexual.

El número de los esclavos modernos crece, y en 2021 había 10 millones más que en 2016. Ahora en el mundo una de cada 150 personas se le considera vive en esa condición.

La OIT señala que es inadmisible la existencia de la esclavitud en el siglo XXI e invita a los gobiernos y a las organizaciones de la sociedad civil ha hacerle frente.

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Un dato relevante, de este doloroso informe, es la constatación de que los migrantes son tres veces más susceptibles de ser sometidos al trabajo forzado, que los adultos no migrantes.

Y lo es también, que se puede constatar que la pandemia del Covid-19 provocó un deterioro en las condiciones de trabajo y un aumento en el endeudamiento de las familias.

Está situación, más en unos países que en otros, ha reforzado los perversos mecanismos de la esclavitud moderna bajo muy distintas formas.

La OIT propone una serie de medidas en línea de poner fin a la esclavitud: hacer cumplir las leyes laborales y realizar inspecciones constantes en los centros de trabajo.

Y también ampliar la protección social y reforzar los mecanismos legales, que protejan a los trabajadores.

En el caso de las niñas que son obligadas al matrimonio, lograr que todos los países eleven la edad de matrimonio a los 18 años. No debe haber ninguna excepción.

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Para el caso de México, todavía en algunas comunidades indígenas sigue la práctica del matrimonio forzado, que es una forma de esclavitud.

Habrá que estar atentos a los informes de la OIT, para ver si crece número de los esclavos modernos, como ha sido la tendencia de los últimos años, o se logra que empiece a reducirse.

Los artículos de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de este medio de comunicación. 

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