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COLUMNA

Compromiso social de la fe

La realidad contra los datos oficiales

La principal responsabilidad del Estado es garantizar la seguridad de sus ciudadanos, si no, no hay Estado

26 febrero, 2026
La realidad contra los datos oficiales
Masacres, desaparecidos y cifras que no cuadran: el llamado a no normalizar la violencia en México. Foto Especial.
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Comisionado de la Doctrina de la Fe en la Arquidiócesis Primada de México y miembro de la Comisión Teológica Internacional (CTI). Es director del Observatorio Nacional de la Conferencia del Episcopado Mexicano y fue rector de la Universidad Pontificia de México, cargo que ocupó durante tres trienios. 

En los últimos meses del año 2025 han aumentado los signos de violencia y las masacres por todo el país, incluyendo a la ciudad de México, cada vez más afectada por la delincuencia, los asesinatos y los desaparecidos y no se trata de simples “percepciones” como quiere hacer creer la Jefa de Gobierno.

Muchos casos que deberían causar una indignación social y un reconocimiento oficial de la gravedad en que estamos viviendo, solo pasa de ser la noticia de unos días a la indolencia gubernamental de siempre que arregla con frases como “ya se está investigando”, “ya se abrió una carpeta” y nunca llegan las acciones de la justicia.

Los casos más graves como las masacres inhumanas de jóvenes junto a la parroquia, de niños, mujeres y jóvenes en campos de futbol o en distintos lugares públicos, de turistas que pasean tranquilamente, o las desapariciones como la de los 10 mineros en Sinaloa, apenas si merecen un comentario de la señora presidente en sus conferencias matutinas, obligada por alguna pregunta incómoda de los auténticos periodistas que asisten a estos eventos de propaganda política y de propagación de mentiras todos los días.

Como muestra “un botón”: En un reciente informe por parte del Gabinete de seguridad del gobierno afirmaron que en el último año ha bajado el promedio de los asesinatos dolosos de 87 diarios a 50 y que se han detenido más de 43 mil delincuentes. Pero no han informado que los desparecidos son más de 33 diarios, muchos de los cuales son asesinados, como lo ha documentado recientemente la organización ciudadana Causa en Común, y lo constatan las madres buscadoras, con lo que volvemos prácticamente a la misma cifra de asesinatos.

Por otra parte, en el Sistema Penitenciario del país había un poco más de 233 mil presos en 2024 y en 2025 son un poco más de 236 mil, ¿dónde habrán puesto a los otros 40 mil delincuentes que dicen haber atrapado en el último año?

Las cifras oficiales no concuerdan con la realidad y hoy ya no tenemos los organismos autónomos que controlen la actuación y los informes de la autoridad.

No podemos normalizar la violencia y convertirnos en una sociedad y un gobierno insensible ante la tragedia cotidiana. Debemos seguir levantando la voz para que se acabe el contubernio entre la delincuencia y los actuales gobernantes como ha quedado de manifiesto en el escandaloso caso del coordinador de un grupo parlamentario en el Senado de la República y, desafortunadamente, en muchos municipios como recientemente salió a la luz pública en Tequila, Jalisco.

Es cierto que todos tenemos una responsabilidad para construir una sociedad en paz, como se afirmó en el segundo Diálogo por la Paz realizado en Guadalajara: las familias, las escuelas y universidades, los empresarios, los sindicatos, la Iglesia misma, pero la principal responsabilidad del Estado es garantizar la seguridad de sus ciudadanos, si no, no hay Estado.


Autor

Comisionado de la Doctrina de la Fe en la Arquidiócesis Primada de México y miembro de la Comisión Teológica Internacional (CTI). Es director del Observatorio Nacional de la Conferencia del Episcopado Mexicano y fue rector de la Universidad Pontificia de México, cargo que ocupó durante tres trienios.