El mal nunca tendrá la última palabra
Al ser conscientes de los problemas que aquejan al mundo, a nuestra patria y a nuestra propia familia, debemos levantar la mirada, debemos elevar nuestro corazón y no desanimarnos
Comisionado de la Doctrina de la Fe en la Arquidiócesis Primada de México y miembro de la Comisión Teológica Internacional (CTI). Es director del Observatorio Nacional de la Conferencia del Episcopado Mexicano y fue rector de la Universidad Pontificia de México, cargo que ocupó durante tres trienios.
Al iniciar un Año Nuevo es un buen momento para renovar nuestros buenos propósitos y sobre todo nuestra esperanza en la Providencia de Dios. Muchos son nuestros límites y desafíos, mucha nuestras limitaciones y carencias, pero por encima de todo debe prevalecer nuestra confianza en el Evangelio de Jesucristo que nos ha marcado con claridad el camino a seguir: el bien, la justicia y la paz.
Al ser conscientes de los problemas que aquejan al mundo, a nuestra patria y a nuestra propia familia, debemos levantar la mirada, debemos elevar nuestro corazón y no desanimarnos, sabiendo que junto a nuestro esfuerzo por mejorar nuestra vida y el mundo en que vivimos está también la voluntad de Dios, que no quiere que nadie perezca sino que todos alcancemos la salvación.
Junto a la pobreza, la desigualdad y la violencia que domina muchos lugares de la tierra, encontramos malos gobernantes que se mantienen a base de corrupción y de mentiras como sucede actualmente en nuestra patria, sin embargo, más allá de la manipulación que ejercen sobre algunos sectores de la población y de los abusos y la división social en que se apoyan, debemos mantener una mirada atenta para apreciar lo que es correcto y saber seguir buscando lo que favorece la armonía entre todos y las políticas públicas que verdaderamente hacen crecer a un pueblo: la educación, la atención de la salud, el
trabajo, la seguridad y los servicios públicos en general que elevan la calidad de vida.
Nuestra convicción cristiana está puesta en la salvación que Cristo nos ha traído, sabemos que Dios quiere que todos los seres humanos alcancemos la salvación y lleguemos a la Verdad y que el mal y la injusticia nunca tendrán la última palabra.

