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El rancho de Izaguirre en Teuchitlán Jalisco es solamente un botón de muestra de lo que son capaces los delincuentes que se han apoderado de territorios enteros del país

3 abril, 2025
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Comisionado de la Doctrina de la Fe en la Arquidiócesis Primada de México y miembro de la Comisión Teológica Internacional (CTI). Es director del Observatorio Nacional de la Conferencia del Episcopado Mexicano y fue rector de la Universidad Pontificia de México, cargo que ocupó durante tres trienios. 

El descubrimiento que hicieron las madres buscadoras y el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco ha puesto al descubierto el drama que recorre todo el país: los grupos criminales tienen sus propios espacios para corromper a los jóvenes o, si se resisten, desaparecerlos mediante torturas y muertes llenas de una crueldad inhumana.

El rancho de Izaguirre en Teuchitlán Jalisco es solamente un botón de muestra de lo que son capaces los delincuentes que se han apoderado de territorios enteros del país, ante la indolencia, la ineptitud y la complicidad de muchas autoridades desde la presidencia de la república hasta los presidentes municipales, incluyendo a las fuerzas del orden que deberían cuidar la seguridad de los ciudadanos.

Cada vez queda más claro, de acuerdo con el estudio realizado por la organización civil denominada causa en común presentado en su boletín 190 el 19 de marzo de 2025, que el gobierno de López Obrador, cómplice del crimen organizado, se dedicó a desaparecer a los desaparecidos y a manipular las estadísticas de los asesinatos dolosos en México, práctica que ha continuado con el actual gobierno de la república.

La denuncia presentada por los obispos mexicanos en su Mensaje del 12 de marzo en el que claramente cuestionan que “mientras se presume que bajan 15 % los asesinatos dolosos, se trata de ocultar que crecen un 40% las desapariciones”, tuvo una respuesta desafortunada de la señora presidente de la República diciendo que “el episcopado no está bien informado” en lugar de manifestar su preocupación por las víctimas por este drama que afecta a miles de familias en todo el país, siendo los jóvenes, hombres y mujeres, los más afectados por esa práctica de los delincuentes, cancelando sus ideales,
su libertad y hasta su vida, como sucedió, por ejemplo, con los cinco muchachos de Lagos de Moreno y como ellos miles más.

Finalmente la realidad se impone. No son los datos de los obispos mexicanos los que están equivocados sino el mal cálculo político de este gobierno para ocultar la realidad: “es tal el incremento en las desapariciones que en algunas entidades ya superan los homicidios. El enemigo por enfrentar no son los analistas ni los periodistas ni las redes sociales, son los criminales” señala el estudio de causa en común.

El Mensaje de nuestros obispos concluye con una fuerte exigencia hacia nuestras autoridades: “rompan definitivamente con las alianzas que pudieran existir entre el crimen organizado y algunos ambientes políticos para liberar a México de esta decadencia moral”. Y tendríamos que añadir algo más: Rompan con el pacto de impunidad que tienen con el anterior gobierno que parece que no acaba por terminar.

*Los artículos de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.


Autor

Comisionado de la Doctrina de la Fe en la Arquidiócesis Primada de México y miembro de la Comisión Teológica Internacional (CTI). Es director del Observatorio Nacional de la Conferencia del Episcopado Mexicano y fue rector de la Universidad Pontificia de México, cargo que ocupó durante tres trienios.