Opinión

Respeto a la maternidad

Las mujeres tenemos una misión especial en la vida, incluso, sin maternidad: estamos llamadas a ver al mundo de una forma especial, estamos llamadas a hacer y a mirar todo con cariño, a transformar la tristeza en alegría y a dar mucho amor y esperanza siempre.

La maternidad es eso que da un gran significado a la vida de la mujer en cualquier etapa de la vida que se presente, no importa si eres grande, demasiado joven, si estás sola o si las circunstancias son difíciles; la maternidad siempre transformará la vida de una mujer para volverla más madura, más feliz y más sabia.

La maternidad ha llegado a mi vida de tal forma que les puedo asegurar a todas las mujeres que un hijo siempre viene acompañado de todo lo que se necesita para seguir adelante, aunque haya momentos en los que parezca todo lo contrario. Una madre sabe al final de cada día, de cada etapa o momento difícil, que esas personas llamadas hijos, son lo mejor que nos ha pasado, y nos dan la fuerza para seguir adelante.

Desde que nació mi hija, Emilia, me ha acompañado al Senado por el proceso de lactancia que estamos viviendo, además de una decisión personal, para mí representa un acto de visibilización de lo que enfrentan muchas mujeres que son madres en nuestro país.

Cuando decidí que mi hija me acompañara al Senado sabía que sería objeto de críticas; sin embargo, tomé la decisión de continuar llevándola a pesar de lo que esto implicaba. Un hecho que me marcó fue el altercado con el  presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, cuando se refirió hacia mí con: “Hay un mínimo de tolerancia materno-infantil”, para decirme que mi tiempo de intervención había concluido.

Estas palabras dicen mucho de lo que como mujeres seguimos enfrentando día a día: obstáculos, estigmatizaciones y objetos de burla; sin embargo, para otros, como el diputado Muñoz Ledo, significan poco, o peor aún, nada.

Posterior a este hecho, presenté una iniciativa para que se adicione el término de violencia política como una modalidad de violencia contra las mujeres; no podemos permitir que en el lugar en donde luchamos por los derechos de las mujeres, se nos quiera pisotear.

Otro de los hechos lamentables que se presentaron en nuestra máxima tribuna, fue el de la última sesión ordinaria de este periodo, cuando el Grupo Parlamentario de Morena se negó a incluir en el orden del día la votación sobre las reformas en materia de paridad de género, por lo que alzamos la voz.

Sé que, como senadora, he tenido la oportunidad de llevar a mi hija al trabajo, pero también sé que muchas mujeres en México no la tienen, por esta razón he impulsado iniciativas de ley a favor de la ampliación de los tiempos de lactancia para madres trabajadoras, así como permisos en acuerdo con los patrones para que, en ciertos casos, puedan llevar a sus hijos a sus centros de trabajo.

En esta, la Legislatura de la Paridad de Género, no basta con cumplir con el mismo número de hombres y mujeres en el Congreso, debemos reivindicar la lucha en favor de las mujeres, para que nuestros derechos sean respetados y tengamos la posibilidad de ampliar nuestras oportunidades de crecimiento y desarrollo, como madres y como profesionistas.

Para mí, la maternidad no es un show mediático como muchos lo han querido ver, es un derecho que tengo. El mensaje que deseo dar a las mujeres mexicanas es que podemos gozar de una maternidad plena, sin tener que hacer a un lado nuestras responsabilidades laborales.

Reitero que seguiré luchando con toda firmeza para garantizar igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y, sobre todo, una maternidad digna y un desarrollo pleno para la primera infancia. Por último, sé que Emilia y yo nos iremos del Senado, sin embargo estoy segura de que pasaremos a la historia por nuestra lucha en beneficio de las mujeres y las niñas y niños de México.

Martha Cecilia Márquez Alvarado es senadora por el Partido Acción Nacional, integrante de la Comisión de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia, entre otras.

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