Regreso a clases 2021: Las decisiones que tomaremos en familia

Ante el covid-19 y el nuevo ciclo escolar, es en la educación básica en donde debemos poner enfoque.
Los padres y maestros deben fomentar el uso de cubrebocas en los niños. Foto: UNICEF
Los padres y maestros deben fomentar el uso de cubrebocas en los niños. Foto: UNICEF

La autora de este artículo sobre regreso a clases es co-Presidente de Fundación VidaFlorida, Vicepresidente de SIGNIS México, co-fundadora de ESCIENCIS, Alianza Global para la Salud. Así como Doctorante en Innovación Educativa.

 

Es un hecho que estamos ante una pandemia sin precedentes, la cual además, en julio del 2021 se nos muestra aún interminable. El mundo aún está buscando la inmunidad de rebaño para coexistir con este nuevo virus que ha cobrado alrededor de 4 millones de víctimas y según cifras oficiales, casi 250,000 fallecidos en México, afectando gravemente a por lo menos ese mismo número de familias.


México contabiliza más de 130,000 menores de edad que han quedado huérfanos por la pandemia, además de alrededor de 280 sacerdotes fallecidos. En estos momentos los hospitales comunican estar entubando a niños y jóvenes.

Puedes leer: La educación no se improvisa

Decisión 1: Necesitaremos más conciencia en salud

Hace poco más de seis meses que se tiene la disponibilidad mundial para el uso de emergencia de vacunas desarrolladas por distintos laboratorios y tecnologías, en general con una protección del 90% para evitar la enfermedad Covid-19 grave. Sin embargo, la lenta carrera hacia la vacunación, en la que aún falta el 81.2% de la población mundial y el 85% de la población mexicana para obtener esquema completo, en conjunto con la presencia de la variante Delta, nos pone claro que estamos ante escenarios desalentadores.

Se constata un nuevo crecimiento exponencial de contagios, el cual se espera se mantenga hasta el 1° trimestre 2022. Es previsible también, un aumento en hospitalizados y fallecidos en la población no vacunada (menores de 18 años) o con enfermedades subyacentes. El riesgo de padecer enfermedad Covid-19 grave aumenta entre quienes no han logrado comprender cómo cuidarse, teniendo claro cuáles son los mecanismos de contagio y cómo protegerse de aerosoles contaminados al convivir fuera del núcleo familiar en lugares cerrados y sin ventilación.

El SARS-CoV2 se contagia respirando los aerosoles emitidos por personas contagiadas —aún asintomáticas— con las que tenemos contacto en espacios sin ventilación adecuada en los que el virus se mantiene suspendido. Por ejemplo transporte público, autos, oficinas, etcétera. Por ello es inefectivo el uso de tapetes para limpiar los zapatos o rociar con desinfectantes a las personas, ya que se ha confirmado que el virus no se contagia por contacto. Tampoco sirve tomar la temperatura ya que se puede portar el virus sin manifestar síntoma alguno. Es un hecho que el virus se contagia al respirar. Por ello, además del cuidado de la ventilación y filtración, es indispensable, el uso de cubrebocas apropiado, sin válvula, bien ajustado sobre nariz y boca.

El cubrebocas debe ser KN95 certificado y portado en TODO momento de convivencia fuera del núcleo familiar a partir de los dos años de edad, aún en lugares abiertos y durante el juego. Quitarlo solamente en lugar abierto para beber y consumir alimentos o asearse. Aprender y enseñar a usarlo como usamos calcetines o cualquier otra prenda. Naturalmente también continuar con higiene continua de manos y mantener la distancia de 1.5 metros en tanto sea posible.

Es urgente por tanto educar en salud a la población en general, especialmente padres de familia, maestros, sacerdotes, catequistas y agentes de pastoral, de manera que sepamos cómo cooperar. Tomadores de decisión en todos los sectores, seguimos batallando en un mundo de post verdad, plagado de desinformación por exceso de información, creencias y noticias engañosas, además de que en algunos casos las autoridades emiten mensajes contradictorios.

En este contexto estamos ante una grave decisión a tomar, la cual incide en el Bien Común, así como en la salud y vida de cada persona: ¿Regreso o no a clases presenciales? La respuesta con toda certeza es que sí. Hay que estudiar, hay que comenzar el ciclo escolar, pero jamás igual que antes del 2020. Por ello, la realidad nos indica que es momento de entrarle a la innovación educativa. Edifiquemos entonces soluciones entre todos, explorando alternativas viables, adecuadas y urgentes, según recursos disponibles de cada familia y cada comunidad de familias, considerando la gran diversidad de factores que juegan en los diferentes escenarios. Desarrollemos conocimiento compartido en salud. Es prioritario para que juntos podamos salir adelante.

El sistema híbrido nos acompañará

En México vivimos 127.8 millones de personas, de las cuales 26 millones son menores de 12 años y 39 millones entre 12 y 29 años. Cerca del 75% de la población vivimos en áreas urbanas con conectividad a internet estable y el uso de al menos un dispositivo inteligente por grupo familiar, inclusive más. Así, una avenida es promover la implementación del sistema híbrido en la educación para todos los niveles.

Un verdadero sistema educativo híbrido, con el que se haga uso de la tecnología y al mismo tiempo se logre el trato humano, la experiencia de valores y la personalización a fin de desarrollar el potencial de cada alumno. Hay y habrá infinidad de herramientas disponibles, pero indudablemente se requiere diseño, ejecución, voluntad y decisión particular a cada caso. Además de la necesidad de invertir algo de tiempo y mucha creatividad y pasión con mucha flexibilidad. Es claro que más trabajo y un reto para centros educativos y docentes, así como para padres de familia. No podemos esperar y es nuestra responsabilidad actuar cuanto antes para responder a los vacíos que se crean por falta de respuestas oportunas y eficaces. Se necesita que México, desde su sector sin fines de lucro y en cooperación con el sector empresarial, la Iglesia y el marco de la ley vigente, se organice con prioridad para atender y potenciar al máximo a los millones de estudiantes desde preescolar hasta postgrado. La vida, nuestro capital más valioso.

Ante el inminente nuevo ciclo escolar, es en la educación básica en donde debemos poner enfoque. En primer lugar, hay que considerar y determinar con precisión los pasos a seguir y las decisiones a tomar por parte de los padres. Que pudieran regresar vacunados los mayores de 12 años disminuiría el riesgo, pero solo para educación secundaria, preparatoria y universidad. Los jóvenes mayores de 18 años ya están programados a partir de esta semana en la Ciudad de México.

Puedes leer: ¿Ponerse o no la vacuna covid? Respuestas desde la religión

Para algunos ha sido una opción intentar hacerlo en EEUU donde ya está disponible la vacunación para todo menor entre 12 y 18 años que lo solicite sin importar su nacionalidad, sin embargo este plan es simplemente imposible para la gran mayoría de familias. Si hubiera quienes pudieran hacerlo, que cada familia evalúe el riesgo vs el costo y la factibilidad, pues podría poner en desequilibrio su economía. La familia también debe considerar nuevos costos relativos a educación, como son computadoras, cámaras y conexión internet. Por ello se debe pensar cómo invertir mejor lo que antes se dedicaba a uniformes, libros y útiles o transporte.

Presupuestar las inversiones como si se hubiera pagado una inscripción adicional y los costos de manera diferente para no aumentar la cantidad de dinero que se destine a educación, sin perder la calidad. Pero es claro que más presupuesto no es generalizable y pone en aguda desigualdad a gran cantidad de niños mexicanos.

El ‘Homeschool’ podría ser la opción de algunas familias

Por otro lado, y factible para la gran mayoría, es el esquema de Homeschool con asistencia magisterial profesional para los padres de familia. Todo dentro de un marco legal de emergencia para evitar el rezago educativo que nos acecha, especialmente a las familias atendidas por la educación pública. Estos esquemas así, podrían funcionar muy bien para dar sostenimiento a la educación en México ya que se disminuyen costos, fortalecen la autoridad parental, propician la participación de abuelos y desarrollan la capacidad del núcleo familiar para organizarse como espacio primario de habilidades de participación social. La vida misma encuentra su cauce. Estas y otras decisiones enaltecen el derecho y responsabilidad inalienable de los padres a velar por el Bien de sus hijos y a proveerles educación en todos sentidos desde la vida familiar y la experiencia cotidiana. También se fomenta la equidad y la justicia con el procurar el derecho de todo niño a la educación. Se les enseña así a trabajar y a resolver los problemas con una actitud crítica desde la concreta y específica realidad familiar.

Nuestros hijos necesitarán nuevas habilidades

Otro factor relevante en los problemas que enfrentamos son los temas de educación para la salud y la educación para el desarrollo, como es la salud emocional, la salud afectiva, el nivel académico de los estudiantes mexicanos, así como el desarrollo competencias clave para el emprendimiento.

Esto en conjunto con aprendizaje de soft skills, como es el trabajo en equipo, la inteligencia emocional, entre otras habilidades clave que podrían ayudar a las próximas generaciones de mexicanos a contribuir a la competitividad en el contexto global.

Sin duda todo niño se desarrolla en equilibrio bajo el cobijo del rol esencial de educadores de los padres, rol que hasta ahora, habíamos delegado, tal vez con exceso. Por eso también es oportunidad responder ante esta pandemia que nos obliga a asumir responsabilidad plena sobre la educación de nuestros hijos con la cooperación subsidiaria de terceros, sin dañina sustitución.

¿Regreso a clases aún sin vacunación?

En cuanto a escuela pública, tengamos claridad que el gobierno de México no ha mostrado aún señales de que los menores de 12 años estarán considerados pronto en el calendario nacional de vacunación, aunque la vacuna Pfizer-BioNtech ya está autorizada en México. Esto sería con el fin de lograr que los millones de niños y adolescentes entre 12-18 años hayan recibido un esquema completo de vacunación al menos 7 días antes de comenzar el ciclo escolar 21-22.

La primera dosis se tendría que aplicar en la primera semana de agosto y la segunda 21 días después, extendiendo el inicio de clases a mitad de septiembre. Pero si esto no se realiza y los padres de familia no actuamos con lo que tenemos a nuestro alcance, esta pandemia cobrará más víctimas. Aunque fue un gran logro haber vacunado a personal y docentes, tanto del sector público como del privado, con toda certeza no es seguro el regreso a clases presencial para nuestros hijos sin vacunación. Por otro lado, tampoco hay señales aún de inversión pública en infraestructura y capacitación para ayudar a la transición y operación escolar adecuada para el tiempo de pandemia. Un complejo dilema.

Vacunación para menores de 12 años aún hay que esperar se haga disponible.

Aunque es probable se apruebe para el 2022. Es un tema al que tenemos que estar muy atentos, y al mismo tiempo implementar soluciones inmediatas. También evaluar, si tenemos hijos en este segmento de población, cuáles son las condiciones específicas en las que nuestros hijos podrían asistir a clases. Es momento de rediseñar horarios, actividades, estilos de vida desde casa, para que ahora sea el centro escolar por excelencia y que las escuelas sean las que se adecuen a responder a nuestras necesidades familiares. Se puede también optar por sistema híbrido y educación académica desde casa para los más chicos. Dar más tiempo para jugar. No despreciemos el valor educativo de las actividades lúdicas y la experiencia con la naturaleza y la vida diaria en el hogar y el trabajo de los padres.

Es un buen momento para organizar cooperativas entre familias, fortalecer cadenas de solidaridad, aprender a hacer reciclaje de desechos, implementar un huerto familiar (aún en la azotea o en la cocina) o aprender a cantar, bailar, pintar, hablar un nuevo idioma o tocar un instrumento con asistencia a distancia. Hay muchos recursos, inclusive gratuitos. Por otro lado, los niños podrán aprender con la experiencia acerca de medios digitales ampliando su campo de oportunidades.

Habrá cada vez habrá más demanda de profesionales experimentados en producción de contenidos digitales, con grandes habilidades para dirigir streamings, curación de contenidos y todo tipo de roles en la Comunicación Digital que es ya parte del día a día en toda industria. Es buen momento para aprender materias adicionales a los planes curriculares existentes que resulten con utilidad en la vida práctica actual y futura. Cada familia puede decidir su plan curricular y fomentar con ello la participación de los más jóvenes en su propio futuro.

Estar atentos al cambio en la infraestructura eductiva

Mención especial requieren familias con hijos en edad preescolar. Debemos exigir guarderías y centros educativos con infraestructura adecuada para ellos. También las familias podemos organizar “burbujas” dirigidas por una educadora certificada en un espacio seguro con la participación de pocos niños, pero registradas ante la autoridad educativa. Capacitación en línea y de libre acceso para abuelos, hermanos y todo miembro del grupo familiar que desee cooperar en el cuidado de bebés. Garantizar el arranque parejo es un derecho fundamental para todo niño.

Respecto a infraestructura, a partir del 2021 todo centro educativo deberá asegurarse de contar con ventilación natural, filtros HEPA y monitoreo con medidores de C02 en cada salón de clase. Esto es una inversión impostergable y definitiva que se tiene que buscar cómo financiar. La vida y la salud, lo valen.

Adicionalmente cámaras y equipos para transmitir la sesión presencial al mismo tiempo para dar oportunidad a alumnos conectados a distancia. La ventaja es que la clase queda grabada y se puede reproducir de forma asíncrona. Se produce así un acervo educativo de gran valor. Capacitación en e-learning y otros temas actuales para docentes, alumnos y padres de familia, se hacen prioridad a partir de ahora.

Aprender e implementar procesos enseñanza-aprendizaje dirigidos a distancia son también ya ineludibles para todos los niveles de educación media y superior. Aún cuando las instalaciones sean de primer nivel, los centros educativos tendrán que invertir en la infraestructura que la coexistencia con el SARS-CoV2 nos obliga.

Valorar riesgos vs. beneficios

No olvidemos que el riesgo para niños y jóvenes de contagiarse y quedar con secuelas es muy alto por ahora, además de que al no estar vacunados se convierten en anfitriones perfecto de cultivo de nuevas cepas, más dañinas aún. Entonces dado que aún falta hacia el punto de llegada que es la inmunidad de rebaño, lo que tenemos que hacer es aprender a coexistir con el virus sin contagiarnos en el camino. Solo así podremos seguir moviendo la economía y asegurar el aprendizaje estandarizado y certificado, de la más alta calidad, para niños y jóvenes. Específicamente no pasemos por alto considerar las secuelas potenciales que pueden afectar de manera importante en el futuro, la calidad de vida y la expectativa de vida saludable de nuestros bebés, niños y jóvenes.

Con estas y tantas otras acciones de impacto local, podríamos lograr que disminuya el riesgo de contagio. Lograríamos atender al mismo tiempo las prioritarias necesidades de salud y educación, al poner entre todos, todos los medios posibles. A grandes males, soluciones drásticas. Nada vale más que la vida y futuro de nuestros hijos, el futuro de la humanidad.

 

Beatriz González es Co-Presidente de Fundación VidaFlorida, Vicepresidente de SIGNIS México, co-fundadora de ESCIENCIS, Alianza Global para la Salud. Así como Doctorante en Innovación Educativa

Twitter: @FVidaFlorida

 

Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

Comentarios