Granito de mostaza

Obispos que escuchan al pueblo

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El Papa Francisco nos está convocando a escuchar más al Pueblo de Dios, a los fieles católicos, también a los de otras religiones e incluso a los no creyentes, para descubrir qué nos dice Dios en sus voces, en sus anhelos, en sus dolores, en sus reclamos, y no ser una Iglesia piramidal que sólo enseña y condena. Para ello, ha convocado al Sínodo de los Obispos sobre lo que implica la sinodalidad, que es caminar juntos, y sesionar en Roma en octubre de 2023 y octubre de 2024; pero pidió que antes se organizara una fase diocesana de consulta, que ya se hizo en todas las diócesis del mundo, con dos preguntas sencillas: ¿cómo estamos siendo una Iglesia que camina junto con el Pueblo, y qué hacer para caminar más cerca del mismo y responder a sus necesidades integrales? En todos los países se hizo una síntesis nacional, que se envió a Roma, y de allá ya nos remitieron una descripción narrativa de las respuestas recibidas. Ahora se nos convoca a seguir reflexionando en ello por Continentes. Como nuestra América es tan diversa, se hará en dos partes: Estados Unidos y Canadá, y aparte los países latinoamericanos y caribeños. Es un lento y paciente proceso de escucha, al que debemos educarnos todos.

Antes de estas consultas a nivel mundial para el Sínodo de Obispos, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) había pensado organizar la VI Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño, pero el Papa Francisco sugirió promover mejor una Asamblea Eclesial, para dialogar no sólo entre obispos, sino con todo el Pueblo de Dios, sobre las realidades sociales, económicas, políticas, culturales, ecológicas y eclesiales que vivimos en el subcontinente. Participaron, de diversas formas, casi 70 mil personas de todos países y de todas las tendencias. Para seguir reflexionando en esas realidades, se organizó la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, en México, del 21 al 28 de noviembre de 2021; estuvieron presentes sólo unas cien personas, pero unos mil participamos en forma virtual.

En esa Asamblea, seleccionamos 41 desafíos e hicimos varias propuestas pastorales para atenderlos como Iglesia; entre ellos, priorizamos 12, como los más emergentes. El CELAM ya nos entregó, como resultado de la amplia consulta, el documento titulado “Hacia una Iglesia sinodal en salida a las periferias. Reflexiones y propuestas pastorales a partir de la Primera Asamblea Eclesial”. Se nos proponen, como líneas de acción evangelizadora, seis dimensiones: kerigmática y misionera, profética y formativa, espiritual, litúrgica y sacramental, sinodal y participativa, socio transformadora y ecológica. Todo esto lo seguiremos dialogando en la fase continental hacia el Sínodo de los Obispos, antes de marzo próximo, para hacer llegar las voces latinoamericanas y caribeñas al Papa y a los obispos representantes de todo el mundo, y así seguir escuchando lo que el Espíritu dice a la Iglesia.

A nivel nacional, nuestra Conferencia Episcopal hizo algo semejante, y con los resultados de la fase diocesana de consulta para el Sínodo Mundial y para la Primera Asamblea Eclesial del CELAM, organizó el Primer Encuentro Eclesial de México, en abril pasado, en que participaron virtualmente cientos de personas. Ya se nos entregó la Síntesis de la Consulta Diocesana, con las respuestas nacionales. En ellas, se resalta mucho que los obispos, junto con los sacerdotes y demás agentes pastorales, debemos escuchar mucho más al Pueblo de Dios y tomarlo más en cuenta, a la hora de las decisiones pastorales. No se pierde la autoridad jerárquica, sino que se ejerce escuchando las inquietudes, las necesidades, los problemas y las propuestas de la comunidad eclesial, siempre iluminados por la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia. Es lo que estamos haciendo también en la asamblea episcopal de esta semana, en que escuchamos diferentes voces que nos ayudan a comprender lo que está viviendo el país, para que ofrezcamos lo que es nuestro: el camino de Jesús.

Discernir

El Documento Preparatorio para el Sínodo de los Obispos, avalado por el Papa, nos exhorta: “La sinodalidad representa el camino principal para la Iglesia, llamada a renovarse bajo la acción del Espíritu y gracias a la escucha de la Palabra. La capacidad de imaginar un futuro diverso para la Iglesia y para las instituciones a la altura de la misión recibida depende en gran parte de la decisión de comenzar a poner en práctica procesos de escucha, de diálogo y de discernimiento comunitario, en los que todos y cada uno puedan participar y contribuir” (9).

“Los Pastores, como auténticos custodios, intérpretes y testimonios de la fe de toda la Iglesia, no teman, por lo tanto, disponerse a la escucha de la grey a ellos confiada: la consulta al Pueblo de Dios no implica que se asuman dentro de la Iglesia los dinamismos de la democracia radicados en el principio de la mayoría, porque en la base de la participación en cada proceso sinodal está la pasión compartida por la común misión de evangelización y no la representación de intereses en conflicto. Cada proceso sinodal, en el que los obispos son llamados a discernir lo que el Espíritu dice a la Iglesia no solos, sino escuchando al Pueblo de Dios, que «participa también de la función profética de Cristo» (LG, n. 12), es una forma evidente de ese «caminar juntos» que hace crecer a la Iglesia” (14).

“El sentido del camino al cual todos estamos llamados consiste, principalmente, en descubrir el rostro y la forma de una Iglesia sinodal, en la que cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, Colegio episcopal, Obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Espíritu Santo, el “Espíritu de verdad” (Jn14,17), para conocer lo que Él “dice a las Iglesias” (Ap 2,7).

El Obispo de Roma, en cuanto principio y fundamento de la unidad de la Iglesia, pide a todos los Obispos y a todas las Iglesias particulares, en las cuales y a partir de las cuales existe la Iglesia católica, una y única, que entren con confianza y audacia en el camino de la sinodalidad” (15).

Actuar

Escuchar con el corazón a los demás, empezando por la familia, no es fácil; exige apertura de mente y de alma, humildad para aceptar la verdad de los otros y disponibilidad para convertirnos en lo que se nos reclama. Pidamos esta gracia para los obispos, que durante esa semana estamos reunidos en asamblea plenaria, y también para los sacerdotes y demás agentes de pastoral.

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