Medidas de prevención, control y erradicación de flora y fauna nociva

Lo expresado en el "Seminario sobre las plagas de la Catedral Metropolitana . Prevención, control y erradicación”, requiere de un trabajo especializado.
Pbro. Salvador Barba.
Pbro. Salvador Barba.

Una causal de la flora nociva son las humedades, las filtraciones y/o las grietas y fisuras que propician la colonización masiva de varias especies. El primer control es atender estos daños. Por ejemplo, en nuestra Catedral Metropolitana tenemos estos árboles: tabaquillo, ortiga y tepozán, además de musgos, helechos y gramíneas.

Es necesario realizar trabajos de prevención con asesoría. El abandono histórico y la falta de dinero ha provocado la invasión de estas plagas. Hay que hacer un desyerbe y resanar las fisuras y grietas, algo muy costoso y especializado, nada improvisado.

A través de estudios y diagnósticos se debe descubrir qué tipo de bloqueadores, la forma y el cómo atacar esas plagas, según el follaje. No todo se puede arrancar ni se debe, las formas y en qué tiempo, teniendo en cuenta no solo lo que se ve, hay que atacar las raíces que son las generadoras de daños. La revisión y prevención debe ser algo habitual y permanentemente en nuestras iglesias y monumentos.


Debemos partir de lo más sencillo, fácil y económico: recolección de material vegetal –hojarascas-, desazolve, barrer, uso de soplador y de aspiradora. Por lo menos una vez al año. Taponeo de grietas y fisuras, donde esté la planta, que nos indica que hay humedad, en la temporada de secas.

Cuando ya hay colonización, la utilización especializada de métodos físicos y químicos. Hay bloqueadores radiculares y fotosintéticos. El fotosintético puede ser utilizado para secar las plantas, con una bolsa o plástico negra cubrirlas bien, evitar la fotosíntesis, el proceso tardo y largo, pero muy eficaz; no gusta mucho por el aspecto visual y estético, en nuestros monumentos históricos. No excavar, hay que intervenir de manera adecuada. La falta de mantenimiento ha complicado los daños y, si se cortan sin diagnóstico y sin restauración apropiada, se van engrosando las raíces y se agravan los daños a las estructuras.

Los procesos de intervención para erradicar las plagas dependen de conservadores-restauradores-, arqueólogos, arquitectos y biólogos, con un buen diagnóstico interdisciplinar, según la gravedad. Trabajo conjunto de especialistas, los responsables de los inmuebles y las comunidades, en el caso de los templos. Todo lo expresado en el Seminario sobre las plagas de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Prevención, control y erradicación”, que se llevó a cabo la semana pasada, no son recetas. Sería bueno erradicar los eucaliptos de las zonas arqueológicas y cercanías de los monumentos históricos. Son muy riesgosos, por sus raíces y les gustan a las plagas colonizadores. Si se quitan los musgos, se requiere restaurar y sellar, si no, no es bueno quitarlos.

En conjunto debemos luchar por conocer y aprender, vencer la ignorancia que ha ido dañando nuestros inmuebles, por malas decisiones e intervenciones “de buena voluntad”. El método ecológico es más tardado que el radicular, puede ser problema, hay varias opciones. Existen bloqueadores residuales y no residuales para matar y erradicar la plantas nocivas; sistémicos y de contacto, que deben ser aplicados sólo por la mañanas, por el metabolismo de las plantas. La bioseguridad es muy importante, sin daños a la persona que los aplica y con protección de seguridad adecuada. Los inhibidores químicos…  Muchas formas de impedir el desarrollo de plantas y su muerte, depende de los organismos.

Sobre las palomas, se requiere un “control” no se trata de matarlas ni quitarlas. Necesitamos un montaje de mallas de control, de redes, muy bien hechas. Poner palomeros en lugares estratégicos, que incluso si la población aumenta mucho, son comestibles (un control de la población de las palomas).

Los murciélagos pueden ser ahuyentados con aceite esencial de cedro, son insectívoros. Lo primero es espantarlos para sacarlos y luego poner mallas que les impidan volver a entrar. Con humo se ahuyentan de sus refugios en viguerías y esquinas, es humo de aserrín, por la noche. Tener cuidado con ellos por el riego de que muerdan y pueden ser transmisores de rabia, con muchas precauciones. Luego aplicación de aceite esencial de cedro, en las oquedades.

El control de insectos xilófagos, no hay recetas, es algo de tratamientos especializados.

La fumigación, el gasificado para la desinfección. Es importante la asesoría de la Coordinación de Conservación, sus biólogos y restauradores.  El trabajo es muy riesgoso y peligroso, hay que sellar herméticamente, se lleva por lo menos una semana.  Cuidado, pueden afectar metales. Hay que aislarlos, cuidar los daños colaterales, el embalaje de objetos.

Importante el  diálogo y colaboración con las comunidades y autoridades. Ubicar y diagnosticar, para aplicar los químicos y las dosis, por los especialistas.  Cuidar que no queden rastros en los Bienes Muebles; una logística específica, para un tratamiento integral. Incluye estudios de la obra a intervenir, porque pueden dañarse más las obras en su composición. Con la fumigación y/o inyección se pueden formar barreras químicas, con remanentes no nocivos al humano. Mucho cuidados a los Bienes y a las personas, algo ético y profesional.  La mayoría de las empresas fumigadoras, no saben.

Y dar seguimiento con las comunidades y responsables de los inmuebles.

El P. Salvador Barba es el enlace para la Reconstrucción de los Templos de la Arquidiócesis Primada de México y Director de la Dimensión de Bienes Culturales de la misma Arquidiócesis.

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