Opinión

Los capellanes de Harvard eligieron a un presidente ateo, ¿por qué?

En 1636 la Corte General de Massachusetts fundó la Universidad de Harvard, en Cambridge, con el propósito de formar a los clérigos puritanos, para atender a los colonos ingleses que se establecieron en la Nueva Inglaterra.

Su primer nombre fue The College at New Town y en 1639 pasa a llamarse Harvard College en honor al clérigo John Harvard, exalumno y benefactor de la universidad.

El primer lema fue Veritas Christo et Ecclesiae (“Verdad para Cristo y la Iglesia”). En las primeras décadas de su existencia la mitad de los graduados eran clérigos. Diez de sus primeros doce presidentes lo fueron.


Es la institución de enseñanza superior más antigua de Estados Unidos. Por años hubo problemas entre las diversas iglesias cristianas por el enfoque teológico y el control de la universidad.

En 1701 toma la presidencia de la universidad un laico e inicia la controversia entre los ortodoxos y los liberales. A partir del siglo XVIII, el currículo académico empieza gradualmente a secularizarse.

Ya para 1760 la gran mayoría de los alumnos eran laicos. Es a partir de 1780 que toma el nombre de Harvard University. A inicios del siglo XIX los liberales asumen el control de la universidad. Las cátedras de teología siempre se mantuvieron. Al día de hoy continúan.

La Universidad de Harvard, que es una institución privada, al día de hoy tiene más de 40 capellanes de diversas religiones e iglesias, para la atención de sus alumnos.

Los capellanes de Harvard lo eligieron por unanimidad

Días atrás la organización de capellanes ha elegido como su presidente a un humanista no creyente. Cosa que ocurre por primera vez en 400 años. La elección fue por unanimidad.

Es Greg Epstein (44 años), nuevo presidente de la organización de capellanes de Harvard, quien afirma que “hay un grupo cada vez mayor de personas que ya no se identifican con ninguna tradición religiosa, pero aún así experimentan una auténtica necesidad de conversión y apoyo en cuanto a lo que significa ser un ser humano y vivir una vida ética”. (The New York Times. Internacional Weekly. Reforma, 11.09.21)

Epstein, de formación judía, escribió el libro Good Without God (El bien sin Dios) y desde 2005 ha sido capellán humanista en Harvard.

Sostiene -así lo presenta a los alumnos que atiende-, que “no recurrimos a un Dios para obtener respuestas” porque “somos las respuestas unos de otros”.

Una de las alumnas a quien asesora, que creció en una comunidad del judaísmo ortodoxo jasídico, declaró sobre él: “Me enseñó que es posible encontrar una comunidad fuera de un contexto religioso tradicional, que puedes obtener el valor agregado que la religión ha brindado durante siglos: está ahí cuando la situación parece caótica”.

La capellana luterana de Harvard afirma que con el nombramiento de Epstein “le estamos presentando a la universidad una visión de cómo el mundo podría funcionar cuando diversas tradiciones se enfocan en ser buenos seres humanos y vecinos”.

 

Twitter: @RubenAguilar

Rubén Aguilar Valenzuela es profesor universitario y analista político.

 

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