Santa Mentoría

Lecciones de San Francisco para encontrar el sentido de vida

Es muy común que los seres humanos nos enfrentemos a la paradójica situación de tener muchos beneficios en la vida y aun así experimentar un vacío que queremos llenar a través de nuevas metas y exigencias, creyendo que el logro de las mismas nos proveerá el anhelado sentido de vida.

Sin embargo, en la mayoría de las veces, la colección de progresos y bienes acumulados sólo hacen más evidente nuestro sufrimiento por no encontrar el verdadero rumbo y el para qué de nuestra existencia.

San Francisco de Asís es un ejemplo inigualable de cómo las riquezas son sólo espejismos de la felicidad y el sentido y que el verdadero propósito del hombre va mucho más allá de lo que tiene, sino que debe enfocarse en lo que brinda, tanto material como espiritualmente.

Es por ello que te comparto cinco frases del también llamado “Loco de Dios” que nos enseñan a descubrir el sentido de nuestra vida desde la perspectiva del ser contraria a la del tener.

1 “Recuerda que cuando dejas esta tierra, no puedes llevar contigo nada que hayas recibido, solo lo que has dado”.

Así como nos preocupamos por tener un testamento y heredar bienes materiales a nuestros seres amados, pongamos también empeño en la creación de un verdadero legado, aquel que sólo se verá reflejado en nuestras obras y en la manera en que éstas tocaron el corazón y la mente de las personas.

2 Comienza por hacer lo que es necesario; después lo que es posible, y de repente, estarás haciendo lo imposible.

Todos somos únicos e irrepetibles y así también es o será nuestro proceso de conversión. El punto de partida es un pequeño paso, a veces lo daremos llenos de miedo e incertidumbre, a veces cansados y frustrados por las fallas y la pérdida de rumbo, pero pidamos a Dios que nos llene de fe y esperanza para seguir avanzando.

3 Por encima de todos los regalos que Cristo da a sus amados, está el de superarse a sí mismos.

Generalmente, en nuestras oraciones podemos caer en el error de hacer una lista de deseos y creer que Dios está para cumplir caprichos. Claro que Él lo puede todo, sin embargo, su sabiduría es infinita y nos brinda no lo que queremos, sino lo que necesitamos para crecer y acercarnos más a Él.

Pidámosle entonces la fortaleza y sabiduría para ir más allá de nosotros mismos, aceptar su voluntad; supliquemos su presencia en los momentos de sufrimiento, aquellos en los que la mente no es suficiente para entenderlo, pero sí basta un corazón lleno de fe para sobrellevar cualquier adversidad tomados de su mano.

4 El que trabaja con sus manos es un trabajador. El que trabaja con sus manos y su cabeza es un artesano. El que trabaja con sus manos, su cabeza y su corazón es un artista.

Esforcémonos por hacer la diferencia en este mundo, aprovechemos los dones y talentos que Dios nos dio para ponerlos al servicio de los hombres y propongámonos siempre generar un impacto positivo en nuestro entorno.

 5 Comencemos a servir, hagamos nuestro mejor esfuerzo, lo que hemos hecho hasta ahora es poco y nada.

El poder transformador de las acciones es mucho más fuerte que el poder de un discurso perfectamente bien elaborado y elocuente. Serán nuestras obras las que nos lleven a encontrar el sentido, ese lugar incierto y abrumador, tal vez, pero que nos hace sentir plenos y confiados en la voluntad del Señor.

Entonces… ¿debemos despojarnos de todos nuestros bienes y vivir en la naturaleza para encontrar el sentido de vida? No necesariamente. El mensaje de San Francisco nos invita a cambiar la mirada hacia el encuentro con Dios y con nuestros hermanos para así encontrarnos a nosotros mismos. 

 

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