Opinión

La legalización de la marihuana y el México que soñamos

No son pocos los problemas que enfrentamos en México, un país golpeado por la violencia, la pobreza, el bajo nivel educativo, la corrupción y las mafias, problemas todos que se han acentuado con la llegada del COVID 19.

En un momento en que hay problemáticas tan graves y urgentes por resolver como son la salud y seguridad social, el desempleo, la inseguridad y la educación que entre otras cosas, todas primordiales, afectan a un gran número de mexicanos, los legisladores prefieren ocuparse en crear leyes para regular el uso del cannabis y sus derivados con una supuesta visión de salud pública y derechos humanos, para su uso recreativo, científico, médico y por supuesto industrial.


Lo cierto es que lo más seguro es esta ley termine siendo aprobada por la Cámara de Diputados, pues el camino para lograrlo ya había sido preparado desde hace mucho tiempo, permeando además en la consciencia de los ciudadanos la falacia de que, regular la mariguana acabaría con el “mercado negro” y bajaría los índices de violencia.

Desde el 2016, el entonces Comisionado Nacional contra las Adicciones Dr. Manuel Mondragón y Kalb, hizo un decidido y valiente trabajo, alertando a la sociedad sobre los daños que provocaría la legalización de la mariguana, todos con sustento científico y basados en la amplia investigación, experiencia y trabajo de campo de CONADIC.

Cualquier argumento de los hoy esgrimidos por los defensores de la cannabis, se desploma ante la contundencia de la verdad manejada por Mondragón y Kalb y sus expertos cuando estuvo a cargo de la Comisión.

También, a iniciativa de la CONADIC, se unieron esfuerzos con diferentes instituciones con el objeto de informar, unir y desarrollar estrategias en contra de las adicciones, un tema tan sensible y trascendente para México. El primer convenio se realizó en marzo del 2016 entre CONADIC (Consejo Nacional contra las Adicciones), AMESAD (Asociación Mexicana Sobre la Adicción) y la UNPF (Unión Nacional de Padres de Familia) presidida en ese entonces por una servidora, iniciando un trabajo conjunto en varios estados de la República a través de talleres para padres de familia.

En estos momentos tan difíciles agudizados por la presencia de la pandemia, las autoridades muestran poca sensibilidad ante las necesidades apremiantes de las familias mexicanas; la legalización de la mariguana  lejos de ser un beneficio se convierte en una amenaza más para quienes quieren un futuro de oportunidades para sus hijos. Si el consumo de alcohol y tabaco es ya una problemática de salud y de adicción entre la población joven, la mariguana no será la excepción sino un riesgo más que tendrán que afrontar los padres de familia.

La labor que realizan hoy en día instituciones como los Centros de Integración Familiar, Alcohólicos Anónimos y AMESAD entre otros, pueden dar una gran orientación sobre la realidad los riesgos del consumo de las drogas, que  es como jugar a la ruleta rusa cuando el individuo presenta factores genéticos de adicción.

La familia debe ser el centro de cualquier política pública, y la educación de las nuevas generaciones el primer objetivo. La iniciativa que tuviera el entonces Comisionado de CONADIC debe seguir vigente para quienes queremos un mejor país; hoy más que nunca la sociedad civil organizada debemos unirnos para trazar caminos de esperanza para una juventud que es el futuro de México.

La familia formadora de valores, es más fuerte que cualquier ley que  ponga en riesgo la vida o la integridad de las personas; nuestro trabajo, compromiso y confianza en Dios  son necesarios para lograr el México que soñamos.

Consuelo Mendoza García es ex presidenta de la Unión Nacional de Padres de Familia  y presidenta de Alianza Iberoamericana de la Familia.

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