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La Iglesia Católica frente a la IA: 7 claves desde Rerum Novarum

El Papa León XIV nos llama a reflexionar sobre los retos que presentan la cuarta y quinta revolución industrial, impulsadas principalmente por los avances en inteligencia artificial y tecnologías digitales.

27 mayo, 2025
La Iglesia Católica frente a la IA: 7 claves desde Rerum Novarum
La Misa por internet ha acompañado a los fieles durante la pandemia de Covid-19. Foto: María Langarica
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Autor

Sacerdote de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico. Teólogo moral. Escribe sobre inteligencia artificial, neurociencias y ética aplicada (neuroética, bioética y bioalgorética), con especial atención a la protección de menores y personas vulnerables. Se formó en la Pontificia Academia Alfonsiana, la Pontificia Universidad Gregoriana y el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum (Roma), y realizó investigación en el Edmund Pellegrino Center for Clinical Bioethics de Georgetown University (Washington, D.C.). 

Desde que el Papa León XIII publicó la histórica encíclica Rerum Novarum en 1891, la Iglesia se ha preocupado activamente por guiar a los fieles frente a los desafíos sociales y éticos que surgen con cada nueva revolución industrial.

Hoy, el Papa León XIV nos llama a reflexionar sobre los retos que presentan la cuarta y quinta revolución industrial, impulsadas principalmente por los avances en inteligencia artificial (IA) y tecnologías digitales. La cuarta revolución industrial nos ha llevado a un mundo profundamente conectado por lo digital, donde nuestras formas de trabajo, comunicación y convivencia se transforman radicalmente. La quinta revolución industrial quiere ir aún más lejos, colocando al ser humano y su dignidad en el corazón mismo del progreso tecnológico.

Sin embargo, estos avances tecnológicos plantean nuevos desafíos éticos que debemos enfrentar con conciencia cristiana:

1. Cuidar nuestra dignidad:

La IA puede afectar nuestra privacidad, autonomía y libertad personal. Estemos atentos especialmente al peligro de los «deepfakes», que manipulan imágenes y voces para crear situaciones falsas y perjudiciales, particularmente afectando a niños y jóvenes.

2. Proteger el trabajo digno:

La automatización podría llevar a desempleos masivos y mayor desigualdad social. Como creyentes, debemos abogar por un uso ético de la tecnología que respete siempre la dignidad del trabajo.

3. Fortalecer la familia:

Las tecnologías digitales pueden generar aislamiento, violencia intrafamiliar y juvenil. Como familias católicas, mantengamos una comunicación abierta, afectuosa y vigilante para prevenir estos riesgos.

4. Vivir relaciones auténticas:

La digitalización puede banalizar y mercantilizar nuestras relaciones afectivas y sexuales. Busquemos siempre relaciones fundadas en el respeto y el amor genuino, conforme al Evangelio.

5. Atender a los más vulnerables:

Los algoritmos tecnológicos pueden discriminar o excluir sistemáticamente a personas vulnerables. Como cristianos, es nuestro deber velar por la justicia y proteger a quienes más necesitan de nuestra solidaridad.

6. Usar responsablemente los datos personales:

Seamos cuidadosos con nuestros datos personales, evitando caer en prácticas que comprometan la dignidad humana mediante el uso irresponsable de imágenes y datos sensibles. Especialmente protejamos a los niños, evitando su sobreexposición en redes sociales y previniendo cualquier tipo de publicación que pueda comprometer su seguridad y bienestar.

7. Evitar la idolatría tecnológica:

No permitamos que la tecnología se convierta en un ídolo, mantengamos siempre nuestra mirada puesta en Cristo, recordando que Él es el verdadero centro de nuestra vida.

Desde el Papa Francisco y ahora con más énfasis, el Papa León XIV nos invita a cultivar un «humanismo digital» inspirado en Cristo, caracterizado por el respeto absoluto a la dignidad humana, la solidaridad activa con los más vulnerables, el uso ético y responsable de la tecnología y la promoción constante del bien común. Este humanismo propone colocar siempre a la persona en el centro del desarrollo tecnológico, asegurando que la innovación esté al servicio de la justicia social, la equidad y la protección integral, especialmente para niños y sectores vulnerables. Para ello, debemos fomentar un diálogo constante entre la ética cristiana y el desarrollo tecnológico, particularmente a través de la algorética, que asegura el desarrollo ético de algoritmos que protejan efectivamente a nuestros niños y a las personas más vulnerables frente a cualquier tipo de abuso o discriminación digital.

Como Iglesia, renovemos nuestro compromiso ético y solidario en esta era digital, recordando siempre que la dignidad humana debe estar en el centro de todo progreso tecnológico. Juntos, desde la tradición de la Rerum Novarum hasta los nuevos desafíos de la Rerum Digitalium, sigamos siendo testimonio vivo del amor y la justicia que Cristo nos enseñó.


Autor

Sacerdote de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico. Teólogo moral. Escribe sobre inteligencia artificial, neurociencias y ética aplicada (neuroética, bioética y bioalgorética), con especial atención a la protección de menores y personas vulnerables. Se formó en la Pontificia Academia Alfonsiana, la Pontificia Universidad Gregoriana y el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum (Roma), y realizó investigación en el Edmund Pellegrino Center for Clinical Bioethics de Georgetown University (Washington, D.C.).