Historias ciudadanas

Justicia para todas y todos

La Orden de la Merced, fundada por San Pedro Nolasco, se dedicaba al rescate de cautivos católicos en manos de musulmanes del norte de África. San Ramón Nonato se unió a esta orden religiosa de la que fue superior en diversas comunidades españolas y pagó rescate por varios prisioneros.

Al quedarse sin medios económicos para continuar con su labor, decidió entregarse como rehén a cambio de la libertad de otro cristiano. Sus carceleros lo martirizaron y perforaron sus labios con hierro candente para impedir su prédica. Todo este sufrimiento fue factor que contribuyó a su canonización. A él se le conoce como el administrador de los bienes de los cautivos y pobres.

Esa defensa se extiende hasta nuestros días, a través de personas que buscan ayudar a mujeres y hombres que pagan condenas por crímenes que no cometieron, en muchas ocasiones porque los prisioneros no tuvieron la posibilidad de una defensa adecuada o desconocían los derechos que les corresponden.

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Personas Privadas de la Libertad

Hace unos días acudí a ceremonias en el Reclusorio Oriente y en el Centro Varonil de Seguridad Penitenciaria I. Ahí pude conocer casos de Personas Privadas de la Libertad (PPL’s) que por falta de recursos económicos están en prisión o quienes después de varios años presos aún esperan una sentencia postergada sin saber por qué.

La aplicación de la justicia es un derecho que nos corresponde a todas y todos, y que es reivindicado desde la autoridad con estrategias que buscan ampliar la defensoría pública a las y los más vulnerables, como la recientemente anunciada por la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum y el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar, para apoyar a las PPL’s que no cuentan con recursos económicos para contratar un abogado.

Pero desde la comunidad también podemos hacer mucho por ellas y ellos, con acciones que favorezcan su reinserción a las actividades económicas y sociales, una vez que cumplieron con su condena.

En el Centro Varonil de Seguridad Penitenciaria fue testigo del proceso de titulación en la Maestría en Derecho de Amparo de uno de los internos, y pude reflexionar sobre esas posibilidades de libertad que tenemos, aún para quienes están prisioneros o cautivos, para construir lo que uno mismo quiere ser. Acompañando al ahora Maestro estaban su madre e hijos, sin duda el motor que lo mueven.

Así como San Pedro Nolasco seamos parte en la construcción de comunidad, y si necesitamos apoyo emocional para nosotras, nosotros o una persona privada de su libertad, en la Línea de Seguridad o Chat de Confianza (55 5533 5533) del Consejo Ciudadano les escuchamos 24/7.

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