Opinión

Diego de Orozco, ¿conoces la historia de este mártir jesuita de Durango?

Entre el 16 y el 20 de noviembre de 1616 fueron asesinados ocho jesuitas en el hoy estado de Durango en el marco de un levantamiento de los tepehuanes, que dejó cientos de muertos.

El 17 de noviembre en la población de Santiago Papasquiaro fueron brutalmente agredidos los padres Bernardo de Cisneros y Diego de Orozco, éste último nació en 1588 en Palencia, Extremadura, España.

Hijo de Antonio Orozco, regidor de la ciudad y abogado de los Consejos, e Isabel de Toro. Su tío paterno fue Rodrigo de Orozco, Maestre de campo y gobernador de Alejandría de la Paja y Márqués de Montana. Estudió con los jesuitas en el Colegio de Salamanca.

A los 15 años, huérfano de padre y madre, en 1602 ingresa a la Compañía de Jesús en la Provincia de Castilla la Vieja.  Al terminar el noviciado, ya en Mexico, de 1605 a 1611 estudia Artes y Filosofía y Teología en el Colegio Máximo de los jesuitas en la capital de la Nueva España.

De 1611-1613 enseña gramática en los colegios de la Orden en Puebla y en Oaxaca. En 1614 se ordena sacerdote. Solicita ir de misionero a Japón. En 1615 el provincial lo envía a la región de los tepehuanes, específicamente a la población de Santiago Papasquiaro.

Ante los rumores del estallido de la rebelión tepehuana, los dos jesuitas y los fieles se refugian en la iglesia el 16 de noviembre. Un grupo de 200 indígenas tepehuanes cercan el templo y no permiten que nadie salga.

Al día siguiente, desde Santa Catarina, llegan 300 indígenas más. Los levantados destruyen todas las casas del pueblo.   Finalmente, uno de los rebeldes les asegura a gritos que nada les va a pasar.

Los sitiados salen de la iglesia y cierra la procesión el padre de Cisneros con el Santísimo Sacramento en sus manos. Avanzan hasta la mitad del cementerio sin ser agredidos, pero ahí los rebeldes arremeten contra los padres y los fieles.

Matan a españoles, indígenas, negros y mulatos. Entre ellos se encuentran mujeres y niños que también son asesinados. Al padre de Orozco lo atraviesan con una lanza y luego lo rematan con un golpe de macana. Al padre de Cisneros lo atraviesan con una flecha. Los restos de los padres fueron enterrados con todos los demás en la iglesia de Santiago Papasquiaro. En éste lugar hay retratos de los dos jesuitas.

En 1695, desde la pimería alta de la hoy Sonora, el padre Eusebio Francisco Kino, su compañero, escribe: “El padre Diego de Orozco natural de la ciudad de Palencia, desde su niñez dijo que habría de ser mártir de Cristo. Al salir de la iglesia de Santiago Papasquiaro con la custodia y el Santísimo Sacramento, los bárbaros tepehuanes le tiraron un flechazo que le pasó la espalda de parte a parte;  y con una hacha, le abrieron el cuerpo, de alto abajo.

“Murió de edad florida, él y su santo compañero, el padre Bernardo de Cisneros, el 17 de noviembre de 1616. En esa misma ocasión, murieron muchos españoles, hombres y mujeres, que serían como 100”.

 

 

Twitter: @RubenAguilar

Rubén Aguilar Valenzuela es profesor universitario y analista político.

 

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