Opinión

Mi carta a los Santos Reyes

ESTOY POR HACER MI CARTA a los Santos Reyes y no sé si me traigan lo les pediré; yo tengo conciencia de que me porté bien durante todo el año, aunque muchos dudan gratuitamente de lo que digo; yo tengo conciencia de que Melchor, Gaspar y Baltasar son muy buenos y sé que tienen ayudantes en todos lados -¡en cada hogar!- para cumplir su cometido; también sé (y eso es lo más bonito) que lo que entregan a cada familia viene con todo el amor con que llegaron hasta el Niño Jesús…

PARA ESCRIBIR MI CARTA pido consejo a una niña preciosa que se llama Dulce María (13 años) y me sugirió que pidiera chocolate amargo porque eso es lo que me gusta; también pregunté a Juan Pablo (mi sobrino de 18 años) y opinó que pidiera unas vacaciones a Holbox (en el Caribe) pero que lo llevara conmigo; y le pregunté lo mismo a sor Cristina, (una monjita de 73 años) y su respuesta fue directa: Pídales que nos traigan vocaciones a la vida religiosa…

LOS DESEOS E ILUSIONES son muy válidos y bellos cuando están marcados por la necesidad, por el gusto o por la conveniencia; cuando anhelamos algo por ociosidad, por ambición o por mera comodidad, lo más seguro es que resultará en ser un estorbo y hasta un peligro: ojalá que todas la ilusiones y deseos estén siempre marcados por un valor, un ideal, una recta intención…

TANTOS Y TANTOS CRÍOS hacen su carta a los Santos Reyes y ellos casi siempre nos traen mucho más y mucho mejor de lo pedimos, pues el oro, el incienso y la mirra que llevaron a Jesús representan lo más conveniente y necesario, lo más oportuno para señalar una dignidad, una misión, una identidad: con el oro se acercaron al Rey, con el incienso llegaron hasta Dios, y con la mirra asistieron al hombre…

HARÉ MI CARTA y ya estoy con el convencimiento de que NO me traerán lo que yo pida, sino lo que ellos crean que es conveniente y necesario; sin duda por ahí llegará un chocolatito amargo y me llenaré de gusto, acaso tendré una vacación a tan bello lugar (o a otro) y también me alegraré, y sin duda habrá nuevas vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa; pero lo que nunca dejarán de traerme los Santos Reyes es el gusto y emoción por encontrar a Jesús, por llegar hasta Él con los dones adecuados… EN MI CARTA también quiero incluir –como petición más amplia- que durante el año 2020 no nos cansemos de seguir buscando justicia y paz, fraternidad y concordia, diálogo sincero y ayuda honesta; además, en mi carta quiero pedir ser ayudante permanente, colaborador incondicional, chalán de a grapa (¡de gratis!, pues), pues mientras pueda ofrecer algún don, tendré la dicha de poder asemejarme a ellos y sin duda encontraré a Jesús en brazos de su Madre…

EN LA POST-DATA de mi carta les pediré que me den alguna sugerencia para saber darle la vuelta a los herodillos del siglo XXI, que no van tmás allá de ser merolicos invasivos, que se contentan con afianzarse en tronos desarmables, que se empalagan con su propio elogio y no aprenden a hacer verdaderamente el bien; ¡uf!, herodillos destinados a quedarse chatos por bobos, a desahogar sus ansias de poder con actos de impotencia…

EN CARTA APARTE y ya con espíritu más científico e intrépido, a los Magos de Oriente les solicitaré algunos tips para seguir aprendiendo a distinguir los signos de los tiempos, a descubrir las huellas del Creador en la vastedad de la naturaleza, a valorar en mis semejantes sus nobles intenciones, a discernir los caminos de ida y de vuelta, a establecer las mejores estrategias y -¡también!- a desenmascarar a los reyes tontos que tienen miedo real de encontrarse con Jesús-Niño…

OBSERVAR, CALCULAR, DISCERNIR, son cualidades que todo Rey Mago –y sus respectivos chalanes- debe poseer para hacerse digno de llegar hasta donde le guíe la estrella, cualidades que deben sumarse a la diligencia y servicialidad, que de otro modo los pretextos y flojeras nos dejarán fuera del camino…

Y APROVECHO PARA hacer una convocatoria con toda antelación: A todos los aspirantes a ser colaboradores de Melchor, Gaspar y Baltasar durante el 2021 y años subsecuentes, prepárense para estar más puestos que un calcetín, más buzos que una trucha, bien almejas y a las vivas, para que no queden fuera de la lista, para que lleguen a tiempo, para que se dejen llevar guiar por la estrella y no por promesas insidiosas, para que la carga –aunque sea pesada- no la boten, para que le den la vuelta a Herodes y para que –finalmente- lleguemos juntos hasta Jesús, María y José…

Leer: Lo que toda familia debe aprender de los Reyes Magos

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