Opinión

Angelus dominical: Los cambios son cambios

YA ES EL TERCER número de esta publicación en el actual formato y me sigo sintiendo como si yo fuera otro en mis zapatos viejos, o como si fueran nuevos mis zapatos aunque yo ya esté rozando la cuarta edad (iba yo a escribir “tercera”, pero la que sigue de “tercera” da más para risas que para lástimas, aunque lastime la risa a más del doble de la mitad de la raza)…

SI USTED, AMABLE LECTOR, ya está pensando que escribí lo anterior de golpe y porrazo, o de zapotazo, y que mis facultades mentales están -al menos- alteradas, pues tendré –momentáneamente- que darle la razón; y sigo pensando que la causa son las 32 páginas que ahora tienes entre manos, con todo el esfuerzo, emoción, experiencia, proyecto, imaginación, dedicación, sufrimiento e incertidumbre que hay detrás, a un lado, por encima y por debajo de todas las páginas que lees semana a semana; tan así de impactante es la causa, que comencé hablando de “Usted” y ya estoy hablándote de tú…

NO SÉ SI ALGUIEN MÁS te lo vaya a decir, pero los cambios son cambios y no siempre a todos nos caen bien, así como también es verdad que no a todos nos caen mal; y lejos de caer en una falsa retórica -que a nadie ayuda- lo que quiero subrayar es que la realidad (¡y más todavía su “percepción”!) no se agota en un esquema o modo, y vemos la realidad de manera tan variada, tan múltiple, tan dispar, tan variopinta, que aunque se trate el mismo hecho, los puntos de vista pueden ser (casi) infinitos…

TE SUPLICO QUE TENGAS precaución cuando abras los ojos y veas tu entorno, porque si lo que tienes ante ti camina como pato, come como pato, nada como pato, tiene pico de pato, te mira como pato y hace “¡cuac!”, seguramente estás delante de un pato, no de un ganso, ni de una lechuza, ni de un águila; y si lo “percibes” y hasta defiendes que es un lindo gatito, pues entonces el que debe ir con el psiquiatra eres tú…

LA VERDAD Y LA REALIDAD prácticamente son hermanas gemelas, son lo que existe, lo que es, lo que de alguna manera se ha comprobado en buena lid, lo que no admite objeción y no tiene vuelta de hoja: así que este semanario está cambiando de presentación, se está enriqueciendo con contenidos, está en crecimiento desde que nació (¡újale, hace casi 22 añitos!, ¿habrá pastel de aniversario el próximo 16 de febrero?), tiene nuevo look, quiere tener mayores alcances, sigue abriéndose a otras panóramicas…

CON TODA INTENCIÓN anoté la palabra “sigue” y otros verbos que señalan la dinamicidad de todo organismo, de todo ser vivo; lo que no se transforma ni crece y más bien se deteriora o se desgasta, o sólo cambia de apariencia, es lo inerte, lo artificial, lo que ya es piedra, lo que es plástico, lo que ya se hizo…

YO NO CONOZCO cerebro serio alguno que se cierre neciamente a un punto de vista y que –al mismo tiempo- sepa sujetarse con firmeza y lucidez a la verdad y la realidad; lo que luego se ven en abundancia son personajes que lo mismo dicen una cosa que otra, que cambian de “verdades” así como cambian de opinión, y que establecen su opinión como si fuera la pura verdad, es más, hasta llegan a afirmar con to-da len-ti-tud que ac-tua-rán con-n to-da ra-pi-dez…

SI AMANECES Y TE CONDUCES con precaución y respeto, seguramente encontrarás la verdad, te favorecerá la realidad, te alegrarán las cosas y las personas así como son en su más profunda identidad, así como quieren ser en sus honestos deseos, así como Dios te los ha dado; por el contrario, cuando te despiertas y estás esperando que todo esté a tu gusto, a tu necesidad, a tu capricho, pues no dejarás de tener enemigos, de pensar que te hacen un complot, de acusar a los otros de lo que se te ocurra acusarlos…

ME DAN MUCHA PAZ y seguridad las palabras de Jesús: “La verdad los hará libres” (Jn 8,32), palabras que siguen dando pauta a la reflexión, a la visión más amplia y profunda de las cosas, a la paciencia y la aceptación, a la esperanza y el perdón, al gozo y alegría tanto en la abundancia como en la escasez, palabras que Jesús dijo y vivió al extremo…

POR HOY CONCLUYO pidiendo una sonrisa en tu rostro, una flor en el campo de tu semblante, un rayo de luz en el horizonte de tu presencia, un nuevo tono en la armonía de tu cara, una sonrisa que compartas y contagies como epidemia instantánea a todos los que te rodean; y una última pregunta: ¿te parecería honesto y leal que pagaras diez pesos (de los chiquitos) por esta publicación?…