Opinión

Ángelus dominical: ‘Hacer predicciones siempre es muy difícil…’

ME HICIERON UNA PREGUNTA muy en serio y tuve que tomarla muy a broma, de otro modo me hubiera sulfurado como pocas veces suelo hacerlo a esas horas de la noche, en que ya casi estoy para dormir y más bien no hago caso de otra cosa que no sea mi camita…

CONSTATO UNA Y OTRA vez que los seres humanos tenemos un ansia desmedida por tener todo, ¡todo!, bajo control: bien previsto, debidamente preparado, excelentemente realizado, con resultado óptimos y hasta mejor de lo que proyectamos…

SI ACASO TÚ NO ENTRAS en estos términos porque dejas todo, ¡todo!, a la última hora, porque no fuiste previsor y ahora eres improvisador, porque te conformaste con llegar tarde y que ya estaba todo hecho (por otros, obviamente), porque de todos modos dices: “¿para qué me preocupo si saldrá como tenga que salir?”, entonces pregúntate si acaso eres un mortal común y corriente como todos los que conoces; yo sospecharía que te equivocaste de país y de planeta, que aquí todos somos muy previsores…

EN EL AFÁN, PUES, de tener todo controlado y que nada escape de nuestro poder, hasta hemos imaginado construir máquinas que nos lleven al futuro, o andamos consultando al horóscopo para saber (y lo escribo entrecomillado como para que suspires al leer) “qué nos depara el destino”; o nos da por inventar enemigos, que no por mencionarlos tanto dejan de ser ficticios; hay a quienes les fascina sospechar hasta de su sombra y parece que eso mismo les da seguridad y control…

CUANDO SOMOS CHAMACOS y jugamos a “las escondidas” solemos decir con cierta estrategia minimilitar: “¡Ya te vi!, ¿eh?”, como si con tal afirmación lográramos tentar al otro a que salga de su escondite aunque no sepamos por dónde carambas anda; lo hacemos porque queremos tener el control, por inseguridad, porque a nadie le gusta ningún indicio de duda, ni una pizca de falta de dominio…

¿Y QUÉ ME PREGUNTARON tan en serio que tuve que tomarlo por broma?; he aquí -enseguida- la pregunta y no me pidas que te responda porque desde donde yo ande (en este mundo o fuera de él) levantaré mi dedo admonitor, y lanzaré una mirada como de metralleta para -finalmente- quedarme callado; “Oiga, padre, ¿usted ha tenido algún sueño premonitorio?”…

HACE AÑOS ESCUCHÉ a un literato que dijo con toda seriedad: “Hacer predicciones siempre es muy difícil, sobre todo si son del futuro”; en la sala de conferencias fui el único que soltó indiscreta carcajadita y las miradas se volcaron como para condenar una supuesta burla de mi parte, pero el ínclito personaje extendió su mano hacia mí y me arropó con su afirmación: “Agradezco que me haya entendido”…

NOS DIJERON QUE la curva iba a estar planchada en mayo y tal parece que la plancha no funcionó; nos afirmaron que todo esto no era más que un catarrito pasajero y va a resultar más pasajero el que lo dijo; andamos queriendo conocer el futuro y nos vacían el bolsillo; predicciones, premoniciones, adivinaciones, presagios, conjeturas, augurios, presentimientos, corazonadas, avistamientos del futuro, y toda sarta de fantasías similares, conexas o subsecuentes, no pasan de ser lo que son: fantasías…

LE PREGUNTARON A JESÚS que cuándo iban a suceder todas esas catástrofes de las que hablaba, le pedían una señal previa al fin del mundo; y ten mucho cuidado con su respuesta, porque siempre estamos en riesgo de manipular su sentido y acomodar a nuestro interés la intención de Jesús; en efecto, en el Evangelio de san Mateo (24, 3ss) se nos previene para dejar a un lado la credulidad y el tremendismo, para no ser presas de pánicos sin sentido y quedar lejos de toda falsa seguridad…

ASÍ, HABLANDO EN PLATA, ¿a quién y a qué serviría conocer lo preciso y concreto que está por venir, por suceder?; ya en el mismo planteamiento está clara la naturaleza de lo que estamos hablando, es “porvenir” y está “por-venir”, y mientras no sucede, pues sencillamente ¡no ha sido!…

LES PUEDO ASEGURAR que si una bella y esperanzadora mañana yo amanezco afirmando que tuve sueños “premonitorios”, no pondré ni reparo ni objeción alguna para que cuánto antes me atienda un psiquiatra, para que me pongan una camisa de fuerza, para que me declaren como al más digno de conmiseración y así me pongan en un manicomio; y aclaro que estas palabras mías están dichas con todo el cuidado y respeto a quienes pierden o tienen afectadas sus facultades mentales…

EN GRIEGO LA PALABRA “komein” (y de ahí “komion”) hace referencia al cuidado y protección; tal es la raíz de palabras como nosocomio (para cuidar a los enfermos), manicomio (para cuidar a los maníacos); lo que ya no sé, es si la palabra “encomio” tenga la misma raíz, y mientras investigo, le dejaré toda una serie de alabanzas, elogios y reconocimientos a quienes pongan sus piecitos en este suelo, depositen sus ojos en el presente, y se tomen cualquier camino con la cautela y previsión que dicta la sensatez de quien durmió bien y soñó mejor…

 

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