Opinión

Ángelus dominical: El verdadero significado de la palabra sacrificio

A LO LARGO DE LA NOCHE fui mejorando de una afección estomacal que repercutió en todo mi pobre cuerpo, vapuleado ya por casi seis décadas y que tal vez le queden algunos años más para seguir rondando en este mundo bendito de Dios…

AMANECE Y ME DISPONGO a escribir a toda velocidad, pues debiendo entregar esta página desde ayer, sencillamente no estuve dispuesto ni para comer como Dios manda; y como tuve tiempo para pensar siquiera en un breve chistorete, pues aquí te lo receto para alegrarte un poco el día…

EN LA GRANJA HUBO revuelo y algunos sentimientos encontrados, pues mientras las gallinas se mostraban felices y alardeaban el supuesto próximo festín, el pobre cerdito andaba que no lo calentaba ni el sol temiendo lo peor para él; la razón de tanto alboroto fue que el burro escuchó con toda claridad lo que el granjero dijo a su mujer y la noticia corrió como reguero de pólvora: “Mañana les das chicharrón a las gallinas”…


YO NO SÉ DE DÓNDE venga el uso de “darle chicharrón” a alguien, pero en algún momento lo escuchamos y así lo repetimos -coloquial y eufemísticamente- como para suavizar y evitar lo bruto y tremendo que es privar de la vida a las antedichas aves de corral…

IMAGINO QUE AL PASO de siglos, luego de habernos vestido con pieles de animales y haber comido su carne fresca y jugosa (de mamut, por ejemplo) luego de unos lances de cacería, empezamos a sentir alguna cierta compasión por quienes domesticamos en el corral, la granja o el rancho: ¡yo mismo me acuerdo que a mis once años no quise comer la gallina que mi tía cocinó y que yo había criado en el techo de mi casa!…

TAMBIÉN IMAGINO QUE inventamos modos para suavizar y darle sentido especial al hecho de darle “matarili” (o chicharrón) a los animales que degustaríamos luego en la mesa, de modo que al llevar a un altar de piedra a la oveja o al toro para ofrecerlo en sacrificio ritual, los sacerdotes se constituían en los primeros “carniceros” oficiales en la historia de tantos pueblos…

LA PALABRA SACRIFICIO sirvió para indicar que se daba muerte al animal pero con un sentido mayor que sólo quitarle la vida o en defensa de su ataque, o más allá de comernos su carne y aprovechar su piel, plumas o caparazón; el sacrificio es ofrecer la vida a Dios en gratitud por sus dones, tal como hizo Abel (Gén 4,4)…

PUES RESULTA QUE terminaron por “darle chicharrón” al cerdo para poder utilizar su corazón y con él sustituir el fallido corazón de David Bennett, de 57 años de edad, en un hospital de Baltimore; la noticia ha corrido como reguero de pólvora en noticieros de todo el mundo, pues marca un hito en la historia de los xenotrasplantes…

ME GUSTA MUCHO la palabra “sacrificio” en su significado más original, es decir, como un “hecho sagrado”, y así quiero ver cada acción y pensamiento de mi vida; por el contrario, entender el sacrificio como un hecho pesado, doloroso, agobiante, ineludible y hasta denigrante, pues no, no va por ahí…

TRAIGO A COLACIÓN que Jesús mismo -ante su muerte inminente y sabiendo que tal era el precio de la redención del hombre- afirmó una y otra vez: “Nadie me quita la vida, soy Yo quien la entrega” (Jn 10,18), es decir, sabía perfectamente el sentido de su sacrificio y hacia él se encaminó a pesar de lo difícil y tremendo que resultaría…

DIRÉ UNA TONTA barbaridad que nada tiene que ver con ungüentos mentolados (marca VapoRub) y que puedes rechazar si te place, amable lector: si yo hubiera sido el cerdo que aportó el corazón para que un humano viviera ¡con gran satisfacción hubiera tildado mi muerte de “sacrificio”!…

MIRA BIEN A TODOS lados, arriba y abajo, detrás de piedras o debajo de montañas, en lo profundo del mar o en la inmensidad del cielo, y no encontrarás nada tan especial y sagrado como la vida humana: ¡es en la vida del hombre donde se refleja toda la omnipotencia y bondad del Creador!…

DE AHÍ QUE CUANTO seamos capaces de hacer para seguir enalteciendo lo que Dios vio que “era muy bueno” (Gén 1,31) no dejará de ser valioso y noble; y fíjate bien cómo lo estoy afirmando, pues el ser humano existe en cada individuo como en toda la colectividad de la raza humana…

EL RESPETO Y CUIDADO de la naturaleza tiene valor en sí mismo, pero su valor aumenta al ser la naturaleza misma el hogar que Dios dio al hombre; todos los animales tienen su razón de ser y su lugar en el mundo, pero nunca por encima del ser humano; cada ser humano tiene su dignidad y sentido, pero nunca en detrimento de otro ser humano…

VIENE A MI RECUERDO el pasaje del Nuevo Testamento donde Pedro tiene una visión en donde un manto baja del cielo y ahí se contienen toda clase de animales, entonces el ángel le dice: “Mata y come” (Hech 10,13-15), pero el Apóstol rehúsa la orden diciendo que jamás ha comido nada impuro; aquella voz le dice que no llame impuro lo que Dios ha hecho puro y Pedro sacará conclusiones…

TALES O CUALES leyes y preceptos éticos van marcando pauta a nuestro actuar, y habrá que revisarlos y actualizarlos pero siempre teniendo por encima el bien del hombre, el bien del ser humano, que finalmente somos custodios y cumbre de todo lo creado por Dios; así que todo “hecho sagrado” o sacrificio auténtico termina por darle gloria a Dios…

 

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El padre Eduardo Lozano es sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México.

 

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