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¿Qué son los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola?

Estos Ejercicios parten de la propia experiencia de San Ignacio de Loyola en su camino de conversión.
Foto: Cathopic
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Frente a la pandemia de COVID- 19 y el confinamiento que ha dañado la economía y el ritmo de vida en todo el mundo, una de las cosas que ha provocado en mucha gente es “reencontrarse a sí mismos para el descubrimiento de los errores, las incertidumbres y para volver a sí mismos y a Jesús; volver a la contemplación y en medio de la tormenta que sea Jesús quien nos de claridad”, opina el sacerdote jesuita Julio Aretia, quien es uno de los encargados en México de la Compañía de Jesús para impartir los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.

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Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola fueron publicados en España en 1548, y son una fuente espiritual que orientan a un encuentro personal con Dios, con la finalidad de que, al conocerlo más, se pueda servirle mejor.


San Ignacio de Loyola es el fundador de la Compañía de Jesús.

San Ignacio de Loyola es el fundador de la Compañía de Jesús.

Estos Ejercicios parten de la propia experiencia de San Ignacio de Loyola en su camino de conversión en un retiro voluntario, en silencio y apartado del mundo, que le ayudó a encontrar a Jesús para que Dios haga su voluntad en nuestras vidas, de modo que son Cristocéntricos, para que Él sea el camino que inspire nuestras vidas y le dé un sentido trascendente, para ser y estar más dispuesto y presto.

Los Ejercicios de San Ignacio de Loyola nos ayudan a ser más libres y a liberar la libertad atorada, en palabras del sacerdote jesuita Julio Aretia, quien organiza y preside estos cursos en el Centro Ignaciano de Espiritualidad San Javier, que se encuentra en la Colonia Ampliación, en Tepecpan, en Xochimilco. Estos ejercicios tienen una duración de una semana, aunque San Ignacio los diseñó para un mes.

El punto principal es la relación que existe entre el afecto con la inteligencia y la voluntad. No se trata de talleres –dice el entrevistado. Son una experiencia de amor puesta en Jesús que nos lleva a ser más generosos con los demás; más comunitaria y solidaria para vivir el Evangelio, para lo cual, es necesario “el discernimiento de los espíritus”, es decir, distinguir entre una cosa y otra para poder decidir.

“El bien y el mal son dos espíritus que luchan por conquistar la voluntad del hombre; el bueno lleva a la consolación y al arrepentimiento; el malo lleva a la confusión y pone impedimentos para encontrar y seguir a Jesús”, explica el padre Aretia.

Hay reglas que se deben seguir para el discernimiento para seguir a Jesús a fin de evitar el autoengaño. El discernimiento, explica el jesuita, lleva a interiorizar, a analizar los motivos por los cuales se hacen ciertas cosas, por ejemplo, cuando se hace el bien, se debe reflexionar si es sincera nuestra actitud o si solo se buscan aplausos.

El Papa Francisco, al tener formación jesuita, constantemente hace referencia al discernimiento, como es el caso de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia, del 2016.

Las personas interesadas en profundizar en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola pueden comunicarse a los teléfonos 56 75 97 05 y al 56 53 07 36, y también se imparten en la página web de este centro.

 

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