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¿Qué es el ‘Dolor de los pecados’?

"El dolor de los pecados no se manifiesta de la misma manera en todas las personas, porque no todas tienen esa capacidad", asegura el P. Sergio Román.
Dolor de los pecados: lágrimas que purifican el alma
Dolor de los pecados: lágrimas que purifican el alma

La Iglesia tiene el agua y tiene las lágrimas; el agua del Bautismo y las lágrimas de la Penitencia; y purifican las aguas y purifican las lágrimas”, decía san Ambrosio, y por ello, como una forma de preparar a los niños para la confesión todavía se les sigue hablando del “Dolor de los pecados“.

“Y algunos de ellos lo toman muy en serio –asegura el padre Sergio Román del Real, responsable del Diaconado Permanente en la Arquidiócesis–, pues yo he visto a muchos niños llorar en el momento de la confesión porque les duele haber ofendido a ‘Diosito’, a su ‘amigo Jesús’. Es un dolor que viene del amor”.

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Para el padre Román, quien durante varios años sirvió como capellán de una cárcel en la Ciudad de México, ese dolor no se manifiesta de la misma manera en todas las personas, porque no todo mundo tiene esa capacidad.

“Ciertamente –apunta– las mujeres, a quienes Dios les ha dado el don de una vida íntima muy rica, sentirán más afectiva y efectivamente el dolor de sus pecados. Los hombres, en cambio, acostumbramos ser más duros, más irreflexivos y exteriorizamos menos nuestros sentimientos”.

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Pero eso no significa que una persona que no manifiesta su dolor no esté arrepentida. “El simple hecho de que se acerque a confesar quiere decir que hay arrepentimiento, pues si no hubiera arrepentimiento no tendría por qué acercarse a la reconciliación”, dice.

Señala que el aborto es uno de los pecados que se manifiesta más en la mujer: “Cuando la mujer que abortó se da cuenta de la gravedad de sus actos; entra en crisis por haber matado a su hijo, por haber ofendido a Dios”.

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¿Y en cuanto a los hombres? Recuerda: “En la cárcel todavía me tocó ver a algunos presos que vivieron durante la Revolución Mexicana, y uno de ellos me mandaba celebrar una Misa por los que había matado en aquellos tiempos; aquel hombre, después de los años, seguía sintiendo remordimiento”.