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¿Por qué un mal noviazgo es un Matrimonio destinado al fracaso?

Las diferencias que surgen en el noviazgo no se solucionan con el Matrimonio.
Aunque el divorcio por la Iglesia no existe, un Matrimonio puede no funcionar. Foto Especial
Aunque el divorcio por la Iglesia no existe, un Matrimonio puede no funcionar. Foto Especial

La decisión de una pareja de unirse para toda la vida por medio del Sacramento del Matrimonio -explicaba el Papa Francisco en una catequesis de 2015- no se improvisa ni se toma de un día para otro. Es necesario que el hombre y la mujer caminen juntos y que su relación madure paso a paso durante el noviazgo.

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En entrevista, Raúl y Angie Pineda, integrantes del movimiento Encuentro de Novios en la Ciudad de México, explicaron que esta etapa de preparación es fundamental para que las parejas vivan plenamente su vocación matrimonial.

El noviazgo es un tiempo de conocer a la persona que decimos amar, que llena todas nuestras expectativas, con la que nos sentimos alegres, con quien deseamos compartir toda nuestra vida”.

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“Debemos poner en una balanza los valores que compartimos, para saber si coinciden con mi escala de valores”. A decir de Raúl y Angie, así como un buen noviazgo es fundamental para un Matrimonio duradero, un mal noviazgo puede ser presagio de un fracaso matrimonial.

“Llegar al Matrimonio creyendo que vamos a cambiar a nuestro novio es un error que suele provocar el divorcio. Pensar que una, vez que nuestro novio se case con nosotros, dejará de ver a ciertos familiares o amigos que no comparten ciertos valores, es señal de un mal inicio”, apunta Angie.

Para ello -agregaron- es esencial tomarse el noviazgo muy en serio y trabajar en la comunicación, pues contraer Matrimonio no solucionará los problemas previos.

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“Llegar sin hablar de nuestras deudas o de cuánto ganamos en nuestro trabajo es señal del egoísmo con el que llegaremos al Matrimonio, no hablar de nuestras diferencias para llegar a acuerdos es señal de creer que siempre estaremos de acuerdo en todo, y no va a pasar así”.

“Debemos recordar que la persona que elegimos nació con una dignidad que no nos corresponde dañar y que su corazón -donde está guardada su esencia- es suelo sagrado, pues es obra de Dios y fue hecho a su imagen y semejanza”.

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Por último -agregaron- los novios deben ser conscientes de que en el Matrimonio no todo es alegría, también hay momentos difíciles, de desilusión, de tristeza, que sólo pueden afrontarse con fe, amor y comprensión mutua.

“Hay que tomar la decisión de amar desde que amanece hasta que anochece y eso no es fácil”, por ello no es un compromiso a la ligera.

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