¿Por qué San Juan Pablo II es el santo de los deportistas?

Ante los Juegos Olímpicos 2021, hablemos de este santo al que se pueden encomendar los atletas.
Juan Pablo Segundo recibiendo a un jugador de futbol. Foto Reuters
Juan Pablo Segundo recibiendo a un jugador de futbol. Foto Reuters/El Mundo

El Papa Juan Pablo II, además de un extraordinario pontífice, fue un deportista consumado desde su juventud.

Por ello, ha sido elegido por muchos atletas y jugadores como su ‘santo de cabecera’, aquel a quien encomiendan antes de una competencia importante.

Un gran deportista

Hay fotografías suyas, muy difundidas, en donde se le ve esquiando en nieve, practicando el montañismo en los Cárpatos, jugando futbol y voleibol, remando en kayak o andando en bicicleta.


Juan Pablo II jugando futbol.

Juan Pablo II jugando futbol.

La afición deportiva de Karol Wojtyla no se limitó a su época de estudiante o en sus primeros años como sacerdote, cuando convivía con sus jóvenes alumnos a través del deporte y el juego.

Se sabe que en sus años de escuela jugó como portero en el equipo de futbol Wadowice, Polonia. Un amigo de su infancia: Jerzy Kluger, platicaba que “Lolek” –como le decían- “era muy bueno como portero cuando jugaba futbol y que esto se debía a su valor, pues siempre iba hacia el adversario y no le daba miedo tirarse a sus pies para detener su acción”.

En Polonia, cuando daba clases de teología, organizaba en los primeros meses de cada año tres excursiones para esquiar y al iniciar la primavera, hacía caminatas por los pueblos montañeses de Cracovia, acompañado de estudiantes. En septiembre le gustaba navegar junto con 13 alumnos a bordo de seis kayaks y hacía peregrinaciones en bicicleta hasta el santuario de la Virgen Negra de Czestochowa, de la cual era devoto.

Juan Pablo II en una fotografía de 1988.

Juan Pablo II en una fotografía de 1988.

También recibió al torero español José María Ortega Cano y en México, dio la comunión al futbolista Alberto García Aspe en la Misa de canonización de San Juan Diego; dio su bendición a la escudería Ferrari y a su piloto, el alemán Michael Schumacher, quien en el 2004 ganó su séptimo título de campeón del mundo.

La periodista Valentina Alazraki, en su libro “La luz eterna de Juan Pablo II”, platica que el Papa “se iba de pinta” a la montaña saliendo a escondidas en coches pocos vistosos para no llamar la atención y en las excursiones le gustaba comer pan con jamón o un pedazo de queso, sentado en la hierba, al lado de su secretario y otros acompañantes.

Se dice que se escapó del Vaticano hasta 115 veces para ir a esquiar.

Por los deportes que practicó Juan Pablo II se puede ahondar en su perfil humano. Por un lado, le gustaba explorar, ascender, estar en contacto con la naturaleza, la obra de Dios. También sabía conducir la barca, la Iglesia, remar contra corriente y sobrevivir a las rápidas sacudidas de las aguas revueltas pero al mismo tiempo, el Papa polaco sabía jugar en equipo.

En 2003, en el Valle de Aosta, una elevación alpina recibió el nombre de Juan Pablo II en ocasión del 25º aniversario de su pontificado; y, ese mismo año, durante una inspección al Polo Sur, dirigida por Liberio Andreatta, se le dio el nombre de Mons Ioannis Paulus II a una elevación en la Antártida.

Juan Pablo Segundo el PAtrono de los porteros. Foto: Especial

Juan Pablo Segundo el Patrono de los porteros. Foto: Especial

El 24 de enero de 2004, la provincia polaca de Wadowice, cuna de Juan Pablo II, también anunció la decisión de rebautizar una montaña de la zona de 890 metros de altura con el nombre del Pontífice. Pertenece a la cadena de Beskid Maly y desde entonces se llama “Monte de Juan Pablo II” (Gron Jana Pawla II). Esta fue la tercera montaña que recibió el nombre del Santo Padre.

Herramienta de evangelización

Juan Pablo II supo reconocer en el deporte un valioso signo de nuestros tiempos y lo usó como herramienta de evangelización.

A lo largo de su pontificado hay cientos de anécdotas relacionadas con los deportes.  Por ejemplo, al pronunciar un discurso, prometió que no se alargaría mucho para no fastidiar a aquellos que querían ver en casa un partido de fútbol.

En otro momento patrocinó un equipo ciclista bajo el nombre de “Amore & Vita” que promovía la sacralidad de la vida desde su concepción hasta la muerte natural.

Juan Pablo Segundo y Pelé. Foto Especial

Juan Pablo Segundo y Pelé. Foto Especial

El atleta de Dios

Tras la muerte de Juan Pablo II, el 6 de junio del 2005, personalidades del deporte italiano se unieron en el Estadio Olímpico de Roma para un evento titulado “Vivir como Campeón” en homenaje al “atleta de Dios”, con la participación de diversos jugadores, deportistas y atletas, entre los que había varios campeones olímpicos y mundiales.

En su honor, desde hace 15 años se celebra en El Vaticano la “Clericus cup”, un campeonato que reúne a sacerdotes y estudiantes de distintos seminarios en una sana competencia deportiva.

*Este texto es un extracto del libro ‘Deporte, religión y valores’ escrito por Carlos Villa Roiz, periodista especializado en religión.

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