¿Por qué los altares de las iglesias tienen incrustada una reliquia de santo?

En la mayoría de los altares de los templos se coloca una reliquia de santo que no está a la vista de los fieles, ¿sabes por qué?
Reliquias en los altares de día de muertos
Las reliquias de santos en incrustadas en los altares de las iglesias tienen un gran simbolismo / Foto: Miguel Ávila

La reliquia en la devoción cristiana es un vestigio material del cuerpo de un santo o de alguno de sus objetos personales, que se conserva como signo para mantener su memoria y su culto. En la mayoría de los altares principales de los templos cristianos, sobre todo en los católicos y los de la tradición ortodoxa oriental, es colocado un fragmento de reliquia que no está a la vista de los fieles por encontrarse en el espacio sagrado, además porque habitualmente el altar está cubierto por el mantel, y porque, en efecto, es muy pequeña y está incrustada en el centro del ara, que es una losa que la contiene.

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Creencia en el poder de las reliquias

Los primeros cristianos tuvieron a bien recuperar los restos de los mártires para tributarles la veneración correspondiente, pero siempre con el propósito de honrar la santidad del testigo, como por ejemplo, el testimonio que nos ofrece la narración del Martirio de san Policarpo de Esmirna, posterior a su muerte:

“Y así nosotros, después, recogimos sus huesos, que son mucho más valiosos que piedras preciosas y que oro refinado, y los pusimos en un lugar apropiado; donde el Señor nos permitirá congregarnos, según podamos, en gozo y alegría, y celebrar el aniversario de su martirio para la conmemoración de todos los que ya han luchado en la contienda y para la enseñanza y preparación de los que han de hacerlo más adelante”.

Los fieles pensaban que las reliquias de los mártires tenían un poder de protección y que con ellas se garantizaba una bendición especial porque provenía de la gracia de Cristo el primer mártir.

Por eso se asoció la reliquia del santo al sacrificio salvador del Señor, porque no había duda de que ya estaban en la gloria por ser los más perfectos imitadores de Cristo, imitándolo incluso en su muerte, como lo dice san Ignacio de Antioquía en su Carta a los romanos: “Entonces seré verdaderamente un discípulo de Jesucristo, cuando el mundo ya no pueda ver mi cuerpo”.

Cuerpos de los santos bajo los altares

A ello se debe que durante los tres primeros siglos del cristianismo, las comunidades cristianas comenzaron a sepultar los cuerpos de los Santos en la base de los altares. Con el paso del tiempo el furor por el martirio se acrecentó, aun cuando ya habían terminado las persecuciones.

Hubo grupos de cristianos fanáticos, como el caso de los cismáticos donatistas, que tenían la esperanza de ser sepultados en las aras de los templos si llegaban a morir en circunstancias violentas, las cuales eran provocadas por ellos mismos. Durante estas mismas épocas, san Agustín de Hipona denunció los muchos abusos sobre el culto a la memoria de los mártires y del tratamiento de sus restos, los fieles procuraban honrar a sus difuntos con privilegios exagerados, incluida la tendencia por sepultarlos al lado de los templos, convirtiéndolos en cementerios.

En la ciudad de Roma, el papa Calixto promovió la excavación de las catacumbas para depositar los cuerpos de los cristianos y de aquellos que no tenían lugar para su sepelio, convirtiéndose el sitio en espacio de culto porque ahí se encontraban descansando los santos, es decir, los bautizados que habían recibido la unción de Cristo, y cuyos cuerpos, que habían fungido como templos de su Espíritu, reposaban en la espera de la resurrección final.

Significado de las reliquias de santos en los altares

Por éstas y muchas otras razones, la reliquia en el altar simboliza la presencia de un santo en particular que intercede por sus hermanos, cuyos restos representan una bendición porque se evocan las virtudes de la fe en la persona de quien las vivió de modo ejemplar.

También representan el signo sensible de la consagración del altar que exalta el sacrificio de Cristo, del derramamiento de su sangre redentora en la celebración de la Eucaristía. Por eso los sacerdotes besan el altar cuando ingresan al Sancta sanctorum, o sea al espacio donde se encuentra el Santo de los Santos, Cristo que se ofrece para la salvación de la humanidad entera, acompañado de los santos que hacen el servicio de intercesión por el perdón de los pecados del pueblo.

En muchos templos del Viejo continente se exhiben las reliquias de un modo más visible ya que es el territorio histórico donde florecieron las primicias de la santidad, en estos podemos encontrar no sólo el fragmento de reliquia sino el cuerpo entero del santo, pero manteniendo siempre el mismo sentido devocional.

Estos encuadres nos permiten reflexionar y hacer consciencia sobre la importancia que tienen nuestros espacios sagrados en el tempo, sobre todo para concentrarnos más en la veneración de los santos, en su servicio de intercesión poderosa, siempre al lado de Cristo quien nos santifica desde su altar.

El P. José Alberto Hernández Ibáñez es sacerdote de la Arquidiócesis de México y Director de la Licenciatura en Teología de la Universidad Intercontinental (UIC).

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