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¿Cómo superar una crisis? Recuerda tus promesas matrimoniales

Recordar y renovar tus promesas matrimoniales abre las puertas hacia la solución de conflictos.
Un Matrimonio funciona cuando los esposos se aman como Cristo nos amó. Foto: Cathopic
Un Matrimonio funciona cuando los esposos se aman como Cristo nos amó. Foto: Cathopic

Amor, propósito de procrear, fidelidad y solidaridad en las situaciones difíciles, esas son las promesas matrimoniales que se hacen al unirse sacramentalmente. Al atravesar una crisis, ¿cuál es la importancia de que recuerden lo que prometieron a Cristo?

“Lamentablemente, muchas veces estas promesas se hacen sin reflexionar en el compromiso que conllevan, y la expresión ‘para siempre’ no les significa nada. En ocasiones, se casan teniendo en mente la separación como opción en caso de que la vida matrimonial traiga situaciones difíciles de resolver”, explica Karla Rivera, juez instructor del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de México.

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Sin embargo, aunque no existiera la madurez suficiente en el momento de la unión, la pareja siempre tiene la oportunidad de crecer y cumplir las promesas.

La primera fue amarse y respetarse por el resto de sus vidas; y en este sentido –explica Rivera–, deben tener claro que deberá hacer esfuerzos permanentes por conocerse y aceptarse, y saber que, de presentarse problemas “pueden asistir a encuentros matrimoniales, terapias de pareja o acudir con un sacerdote”.

El Matrimonio es un Sacramento de la Iglesia Católica. Foto: Pixabay

El Matrimonio es un Sacramento de la Iglesia Católica. Foto: Pixabay

Al casarse por la Iglesia también se comprometieron a aceptar procrear, independientemente de los ritmos de vida actuales y sus proyectos profesionales. En caso de que la pareja tenga problemas de infertilidad, debe considerar que “esto no significa que el Matrimonio no se haya consumado; son ya una familia”.

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Para la juez, lo más importante y que deben tener claro al atravesar una crisis es que no existen noviazgos ni matrimonios perfectos, y que tarde o temprano van a llegar problemas que deben resolver entre los dos.

“Cuando en un noviazgo no hay problemas, es signo de que algo inconveniente ocurre, que hay cosas que se están escondiendo para no detonar situaciones incómodas; pero cuando contraen nupcias, se presentan situaciones de violencia física, verbal, psicológica o económica, para los cuales también hay solución si la pareja está dispuesta a atender el consejo cristiano en voz de terceros”.

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