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Practica obras de misericordia como preparación del Adviento

Todos estamos llamados a acompañar a las personas y ayudarles en sus necesidades.
Una obra de misericordia es dar alimento a quien lo necesite. Foto Miguel Ávila
Una obra de misericordia es dar alimento a quien lo necesite. Foto Miguel Ávila

Practicar las obras de misericordia es importante como una preparación para recibir a Jesús en Navidad, no sólo es tiempo propicio para la oración y la confesión, también lo es para estar cerca del prójimo, consideró el padre Benito Torres, párroco de la Iglesia de la Soledad, en la colonia Merced.

El Adviento es un tiempo propio para pulir el cofre de nuestro corazón a través de la contemplación de cara al Misterio de la Encarnación y a la realización de obras de misericordia, que alivien en lo posible las necesidades de los que menos tienen, los marginados y los olvidados de la sociedad”.


“Las obras de misericordia se ven presentes en esta época navideña. Ya lo dijo el Papa Francisco, debemos ser una Iglesia en salida y hacer de nuestras parroquias un hospital de campaña donde se sanen las heridas, siendo una Iglesia pobre y de los pobres”, aseguró.

El padre Benito sabe de lo que habla. Cada año su iglesia se convierte en refugio por las noches para las personas sin hogar, a quienes brinda techo y comida, además de asistencia espiritual.

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En entrevista con Desde la fe, explica que el mejor gesto de las obras de misericordia es cambiar la mentalidad y la actitud de cada uno de nosotros, es decir, poner primero a los más necesitados, siguiendo el ejemplo de Jesús.

“Debemos ir al encuentro del pobre y del marginado, debemos involucrarnos”, insiste. Después de todo este tiempo de trabajar con personas en situación de calle, de diversos orígenes y con diferentes historias personales, el sacerdote considera que de todos ellos ha aprendido muchas lecciones.

“Creo que la mejor enseñanza que me ha dejado es que una persona sin hogar no puede vivir siempre como mendigo cuando su padre es el Rey de Reyes”.

Por último,  aseguró que, en este mundo egoísta y soberbio, en el que impera la cultura del descarte, es necesario recuperar la esencia de la Navidad, es decir, “la celebración del misterio del Nacimiento de nuestro Salvador”.

“Creo que el Adviento, siendo un tiempo de esperanza y oración, nos debe llevar a tener un espíritu renovado para que, como la Virgen María, demos un sí constante a la voluntad de Dios y, al ver surgir la Estrella de Belén, como lo hicieron los Reyes Magos, nuestra alma y nuestro corazón se llenen de amor, esperanza y gozo en esta Navidad venidera”.

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