11 de octubre: San Juan XXIII, el Papa que vivió dos Guerras Mundiales

Sin duda, una de sus grandes contribuciones es que la Santa Misa se pueda celebrar en lengua vernácula en cada país.
Papa Juan XXIII
Juan XXIII fue Papa por cuatro años con 7 meses. Foto: Especial

El beato Angelo Guiseppe Roncalli nació el 25 de noviembre de 1959, cerca de Bergamo, en Italia, donde hizo sus primeros estudios y a partir de 1900, los continuó en Roma y regresó a su pueblo natal donde dio clases en el seminario.

Al término de la Primera Guerra Mundial, el Papa Pío XI lo llamó en 1920 para enviarlo como administrador apostólico en Bulgaria, luego en Estambul, en Turquía y más tarde a Grecia donde vio de cerca la resistencia de este pueblo frente Alemania e Italia durante la II Guerra Mundial. En esta etapa de su vida conoció de cerca a musulmanes y a ortodoxos cristianos, pero su carrera diplomática no se limitó a esto.

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El Papa también le encomendó la organización del Jubileo de 1925 y una exposición misionera.

En la Segunda Guerra Mundial, cuando fue liberada Francia en agosto de 1944, el Papa lo designó como nuncio en París en tiempos en los que supo defender los derechos de la Iglesia; conoció de cerca las tendencias de izquierda y el anticlericalismo, y toda esta experiencia le sería de gran utilidad en el futuro

Luego, Pío XII lo nombró cardenal en enero de 1953, y poco después lo designó como Patriarca de Venecia, y desde esta posición, peregrinó a Lourdes, Fátima y a Santiago Compostela en Galicia.

Su historia como Papa

El 28 de octubre de 1958, en la tercera semana después de la muerte de Pío XII, Roncalli fue elegido Papa a los 78 años de edad y tomó el nombre de Juan XXIII. Su pontificado fue corto: cuatro años con 7 meses, pero con la amplia experiencia que tuvo como diplomático y tras haber visto de cerca los horrores de las dos guerras mundiales, pensó que la Iglesia necesitaba dar un vuelco hacia la modernidad en prevención de tiempos difíciles, y que era necesario dialogar con otras religiones, y para ello, quería el parecer sincero de los obispos de todos los continentes, así que convocó al Segundo Concilio Ecuménico Vaticano.

La apertura de esta reunión fue el 11 de octubre de 1962 y en su primer discurso habló de una orientación abierta y optimista, menos propensa a condenar que a usar la misericordia dedicada a mostrar la validez de la doctrina cristiana. El Concilio arrojó importantes documentos para la Iglesia, entre otras cosas, que la Santa Misa se pudiera celebrar en lengua vernácula en cada país.

Juan XXIII publicó 9 encíclicas, de las cuales, Pacem in Terris que firmó el 11 de abril, jueves santo de 1963, estaba dirigida a todos los hombres de buena voluntad, y Mater et Magistra de 1961 son las más conocidas.

El Papa falleció el 3 de junio de 1963, y sus diarios fueron publicados en 1965 con el título Diario de un alma y el libro Cartas a su familia, editado en 1969.

Su sucesor, Paulo VI, llevó a buen término el Concilio Vaticano e inició su causa de beatificación en 1965, y fue concluida por San Juan Pablo II en el año 2000.

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