10 consejos para vestir al Niño Dios

Vestir al niño Dios tiene su chiste. Leer estos 10 consejos puede evitar que cometas graves errores con una imagen sagrada.
En el Día de la Candelaria celebramos al Niño Dios. Foto: Miguel Ávila.
En el Día de la Candelaria celebramos al Niño Dios. Foto: Miguel Ávila.

El 2 de febrero la Iglesia celebra el Día de la Candelaria, y muchas personas llevan a la iglesia a sus niños Dios, bellamente ataviados, para recibir la bendición. Estando en el lugar, algunos sacerdotes les hacen ver los errores que cometieron al vestirlos. ¡Que no te pase esto, mejor lee nuestros 10 consejos!

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10 consejos para vestir al niño Dios

Lo de vestir al Niño Dios no forma parte de la liturgia de la Iglesia; se trata de una tradición popular con que la gente busca rendirle un homenaje y mostrarle su cariño, y por ello la Iglesia es flexible.

De cualquier manera sugerimos seguir las siguientes recomendaciones y no mortificarse de más…  mejor únase a la fiesta y después permítase disfrutar un tamalito y una buena taza de atole o champurrado…

1. Si no es correcto vestir de cosas raras una imagen del Jesucristo adulto ¿por qué algunos piensan que eso si se puede hacer con su imagen de Niño? No sólo se deben respetar las imágenes de Cristo adulto sino también las de Jesucristo Niño.

2. Las imágenes de Cristo no pueden recibir el trato de muñecos o juguetes. Por eso reciben una bendición especial y se les coloca dentro de un lugar especial. Cuando se juega con una imagen religiosa o se le falta al respecto, la imagen puede perder la bendición y se puede cometer un sacrilegio.

Estas son algunas sugerencias para vestir al Niño Dios.

Estas son algunas sugerencias para vestir al Niño Dios.

3. Con tristeza cada vez más se ven vestidos del Niño Dios que provienen de ideas distintas o contrarias a la fe.

En los últimos días han aparecido incluso quienes quieren vestir al niño Dios con el atuendo de la llamada “Santa Muerte”, devoción contraria a la fe católica.

4. Las imágenes deben de ser, en la medida de lo posible, bellas, dignas y tratadas con decoro.

5. Las imágenes de madera o yeso son solo imágenes y no sienten. No se visten porque ‘tengan frío’ o se les cambia el atuendo para que ‘no se enojen’ como suele decir la gente.

6. No es necesario cambiarles de vestimenta cada año. Más aún, si queremos ponerles un vestido digno y verdaderamente bello, valdría la pena hacerles uno solo.

En este tiempo de crisis es más recomendable dar mantenimiento, lavar o reembellecer el trajecito que ya tiene a pensar en comprarle uno nuevo.

7. Cristo es el modelo de vida para los santos, son los santos quienes se quieren parecer a Cristo por eso no vistamos al niño Jesús de “santos”.

8. Si queremos vestir al Niño Jesús con el traje de alguna advocación, entonces vistamos a Cristo de Cristo, por ejemplo: de Niño de las Palomitas (recordando las palomitas que se llevaron en su presentación), de Nazareno (porque Jesucristo fue Jesús de Nazaret), de Sagrado Corazón (que nos muestra su gran amor), de Señor de la Misericordia (que nos enseña a ser misericordiosos), de Cristo Rey (para trabajar con amor por su reino), de Cristo Sacerdote (para recordar que Él nos dejó los sacramentos), de Buen Pastor (que ha dado la vida por nosotros), del venerado Niño de Atocha, etc.

9. Aunque la tradición popular tiene muchos elementos positivos, también suele inventar normas que no siempre es necesario seguir  porque no son indispensables.

Por ejemplo no es indispensable que para poder sentar al Niño deben pasar tres años o que para poder cambiarle de padrinos a la imagen se haya cumplido con ciertos requisitos.

10. ¿Por qué no participar de esta bonita tradición elaborando nosotros mismos un vestido decoroso a nuestro Niño Dios? Además de ser quizá más barato, el hacer con nuestras manos un regalo al Niño Dios nos da mayor sensibilidad para vestir con decoro y seriedad al Niñito y nos inspira a cuidarlo no sólo cada 2 de febrero sino todos los días.