Semana Santa: ¿Sábado Santo o Sábado de Gloria? ¿Cuál es el nombre correcto?
Muchos aún dicen “Sábado de Gloria”, pero la Iglesia enseña que el nombre correcto es Sábado Santo. Conoce el origen del cambio y su significado.
En muchos países de tradición católica, especialmente en América Latina, todavía es común escuchar que al día previo al Domingo de Pascua se le llama “Sábado de Gloria”. Sin embargo, la liturgia de la Iglesia Católica enseña que su nombre correcto es Sábado Santo, porque ese día la Iglesia vive el silencio, la espera y la contemplación del misterio de Cristo en el sepulcro.
De acuerdo con la enseñanza de la Santa Sede y las normas litúrgicas del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Sábado Santo forma parte del Triduo Pascual, el tiempo más importante del calendario cristiano que comienza el Jueves Santo por la tarde y culmina con la celebración de la Pascua el Domingo de Resurrección.
Un día de silencio y espera
La liturgia explica que el Sábado Santo es un día sin celebraciones sacramentales, excepto la Reconciliación y la Unción de los enfermos. De esta manera, la indicación es que no se celebre la Misa durante el día.
Según el Misal Romano y las orientaciones litúrgicas difundidas por la Conferencia del Episcopado Mexicano, la Iglesia permanece en actitud de recogimiento porque recuerda que Jesucristo ha muerto y permanece en el sepulcro, mientras los discípulos viven el dolor y la esperanza de la Resurrección.
Por lo anterior, en este día los fieles acompañan espiritualmente a la Virgen María en su dolor, meditan sobre la Pasión del Señor y esperan la gran celebración de la Vigilia Pascual, que se realiza por la noche del Sábado Santo.
¿Por qué antes se le llamaba “Sábado de Gloria”?
El nombre popular de “Sábado de Gloria” surgió por una antigua práctica litúrgica.
Durante muchos siglos, la Vigilia Pascual —la celebración que anuncia la Resurrección de Cristo— se realizaba la mañana del sábado, y no por la noche como ocurre actualmente. Por ello, desde temprano se cantaba el Gloria, se tocaban las campanas y se proclamaba la alegría de la Resurrección.
Ese momento de júbilo llevó a que el pueblo comenzara a llamar a ese día “Sábado de Gloria”, ya que el canto del “Gloria” marcaba el final del silencio que había comenzado el Jueves Santo.
El cambio después de la reforma litúrgica
La práctica cambió en el siglo XX. En 1955, durante el pontificado del Papa Pío XII, la Iglesia realizó una reforma de las celebraciones de Semana Santa por medio de la que restableció la Vigilia Pascual en la noche del sábado, como se hacía en los primeros siglos del cristianismo. Posteriormente, el Concilio Vaticano II reafirmó esta nueva estructura del Triduo Pascual.
Con esta reforma quedó claro que durante el día del sábado todavía no se celebra la Resurrección de Cristo, por lo que litúrgicamente el nombre correcto del día es Sábado Santo, mientras que la alegría pascual comienza propiamente en la Vigilia Pascual, que se lleva a cabo ya entrada la noche.
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¿Qué significa el Sábado Santo para los católicos?
Para la Iglesia, el Sábado Santo es el día del gran silencio, ya que la tradición cristiana enseña que en este momento Cristo desciende al lugar de los muertos para anunciar la salvación.
El antiguo texto litúrgico conocido como “Homilía sobre el gran sábado”, citado en la Liturgia de las Horas de la Santa Sede, describe este misterio como el momento en que Cristo va a buscar a Adán y a toda la humanidad para liberarla.
Por ello, más que un día de fiesta, el Sábado Santo es un tiempo de contemplación, oración y esperanza, que prepara a los fieles para celebrar el acontecimiento central de la fe cristiana: la Resurrección de Jesucristo.
La verdadera “Gloria”, recuerda la liturgia de la Iglesia, se proclama en la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección, cuando la comunidad cristiana celebra que Cristo ha vencido al pecado y a la muerte.



