Papa Francisco: Las quejas envenenan y cierran las puertas a Dios

El Santo Padre llamó a los fieles a dejar la queja a un lado, así como a no echar culpas a los demás.
El Papa Francisco en el Ángelus. Foto: Vatican Media.
El Papa Francisco en el Ángelus. Foto: Vatican Media.

¿Eres una persona que se queja mucho? El Papa Francisco habló sobre este domingo sobre las quejas, aseguró que no se puede ser verdaderamente religioso si constantemente se actúa así, pues la queja envenena, te conduce a la ira, al resentimiento y a la tristeza, además de cerrar las puertas a Dios.

En su mensaje previo al Ángelus, el Papa reflexionó sobre la lectura del Evangelio de este domingo, que muestra a algunos escribas y fariseos asombrados por la actitud de Jesús. Están escandalizados porque sus discípulos comen sin antes realizar las tradicionales abluciones rituales. Piensan para sus adentros: “Esta forma de hacer es contraria a la práctica religiosa” (cf. Mc 7, 2-5).


“También nosotros podríamos preguntarnos: ¿Por qué Jesús y sus discípulos descuidan estas tradiciones? Al fin y al cabo no son cosas malas, sino buenos hábitos rituales, simples abluciones antes de comer. ¿Por qué Jesús no le presta atención? Porque para Él es importante llevar de nuevo la fe a su centro”.

Así también nosotros también muchas veces nos “maquillamos” el alma, aseguró el Papa.

“La formalidad exterior y no el corazón de la fe: esto es un riesgo. Es el riesgo de una religiosidad de la apariencia: aparentar ser bueno por fuera, descuidando purificar el corazón. Siempre existe la tentación de ‘reducir nuestra relación con Dios’ a alguna devoción externa, pero Jesús no está satisfecho con este culto. Jesús no quiere exterioridad, quiere una fe que llegue al corazón”.

De dentro del corazón es donde salen las cosas malas

Jesús también recuerda en el Evangelio de hoy que: Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda hacerlo impuro (v. 15). En cambio, es ‘de dentro, del corazón’ (v. 21) que salen las cosas malas.

“Estas palabras son revolucionarias, porque para la mentalidad de la época ciertos alimentos o contactos externos te hacían impuro. Jesús invierte la perspectiva: no daña lo que viene de fuera, sino lo que viene de dentro”.

Esto también podemos aplicarlo en la época actual.

“¡Cuántas veces culpamos a los demás, a la sociedad, al mundo, de todo lo que nos pasa! Siempre es culpa de los “otros”: es culpa de la gente, de los que gobiernan, de la mala suerte, etcétera. Parece que los problemas vienen siempre de fuera. Y pasamos el tiempo repartiendo culpas; pero pasar el tiempo culpando a los demás es una pérdida de tiempo”, aseguró el Santo Padre.

Las quejas envenenan

El Evangelio de hoy nos muestra que esas personas que se quejan, se escandalizan, discuten y no acogen a Jesús.

“No se puede ser verdaderamente religioso en la queja: la queja envenena, te conduce a la ira, al resentimiento y a la tristeza, la del corazón, que cierra las puertas a Dios”, dijo el Papa Francisco.

Por eso pidámosle hoy al Señor que nos libre de echar la culpa a los demás, expresó.

“Pidamos en la oración la gracia de no perder el tiempo contaminando el mundo con quejas, porque esto no es cristiano. Jesús nos invita a mirar la vida y el mundo desde nuestro corazón. Si nos miramos dentro, encontraremos casi todo lo que detestamos fuera”.

“Y si le pedimos sinceramente a Dios que purifique nuestro corazón, comenzaremos a hacer el mundo más limpio. Porque hay una forma infalible de vencer el mal: empezar a vencerlo dentro de uno mismo”.

El Santo Padre recordó que los primeros Padres de la Iglesia, los monjes, cuando se les preguntaba: “¿Cuál es el camino de la santidad? ¿Cómo debo empezar?”, decían que el primer paso era acusarse a uno mismo.

“¿Cuántos de nosotros, durante el día, en un momento del día o en un momento de la semana, somos capaces de acusarnos por dentro? “Sí, este me hizo esto, ese otro…, aquel una salvajada…”. ¿Y yo? Yo hago lo mismo, o lo hago así… Es una sabiduría: aprender a acusarse. Intenten hacerlo, les hará bien”.

 

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