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Papa Francisco: la vida consagrada es un don de Dios

El Santo Padre los llamó a mirar siempre al Señor y pedirle la gracia de saberlo buscar en los hermanos y en las hermanas que han recibido.
Religiosas en Ciudad del Vaticano. Foto: Cathopic
Religiosas en Ciudad del Vaticano. Foto: Cathopic

En vísperas de la celebración por la XXIV Jornada Mundial de la Vida Consagrada, el Papa Francisco presidió una Misa en la Basílica de San Pedro, en la que llamó a los integrantes de órdenes, congregaciones y sociedades de vida apostólica, a quienes recordó que la vida religiosa es “un don de amor”.

“Los consagrados y las consagradas son hombres y mujeres sencillos que han visto el tesoro que vale más que todas las riquezas del mundo. Por eso dejaron cosas preciosas, como los bienes, como formar una familia. ¿Por qué lo han hecho? Porque se han enamorado de Jesús, han visto todo en Él y, cautivados por su mirada, han dejado lo demás”.

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“La vida consagrada es esta visión, es ver lo que es importante en la vida. Es acoger el don del Señor con los brazos abiertos, como hizo Simeón. Eso es lo que ven los ojos de los consagrados: la gracia de Dios que se derrama en sus manos. El consagrado es aquel que cada día se mira y dice: ‘Todo es don, todo es gracia’”.

En su homilía, el Santo Padre llamó a las y los consagrados a evitar las tentaciones, que provocan que su vida “no gire más en torno a la gracia de Dios y se repliega en el yo”.

“Pierde impulso, se acomoda, se estanca. Y sabemos qué sucede: se reclaman los propios espacios y los propios derechos, uno se deja arrastrar por habladurías y malicias, se irrita por cada pequeña cosa que no funciona y se entonan las letanías del lamento: sobre los hermanos, las hermanas, la comunidad, la Iglesia, la sociedad”.

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“No se ve más al Señor en cada cosa, sino sólo al mundo con sus dinámicas, y el corazón se entumece”.

Por ello, los invitó a mirar siempre al Señor y pedirle la gracia de saberlo buscar en los hermanos y en las hermanas que han recibido.

“En la vida consagrada, ¿dónde se encuentra al prójimo? En primer lugar, en la propia comunidad. Hay que pedir la gracia de saber buscar a Jesús en los hermanos y hermanas que hemos recibido. Es ahí donde se comienza aponer en práctica la caridad, en el lugar donde vives, acogiendo a los hermanos y hermanas en su propia pobreza”, dijo el Papa.

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