Papa Francisco: La hipocresía es un virus que se difunde fácilmente

El trabajo, la política y la Iglesia -dice el Santo Padre- son lugares especialmente vulnerables al virus de la hipocresía.
El Papa Francisco en Audiencia General. Foto: Vatican Media.
El Papa Francisco en Audiencia General. Foto: Vatican Media.

La hipocresía es un virus que se difunde con facilidad, especialmente en lugares donde se vive con la bandera del formalismo, alertó el Papa Francisco.

El Santo Padre continuó profundizando en su catequesis de la Carta de San Pablo a los Gálatas, quien señaló a las comunidades cristianas  los peligros de este pecado.

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“La hipocresía –nos dice el Papa- tiene miedo de la verdad. Se prefiere fingir en vez de ser uno mismo. Es como maquillarse el alma, como maquillarse en las actitudes, como maquillarse en la forma de actuar: no es la verdad”.

“El hipócrita es una persona que finge, adula y engaña porque vive con una máscara en el rostro y no tiene el valor de enfrentarse a la verdad. Por esto, no es capaz de amar verdaderamente – un hipócrita no sabe amar – se limita a vivir de egoísmo y no tiene la fuerza de demostrar con transparencia su corazón”.

El Papa Francisco señaló especialmente tres espacios de la vida en los que la hipocresía puede difundirse con mayor facilidad:

  1. El lugar de trabajo. “Muchas veces, dijo el Papa, se trata de aparentar ser amigos con los colegas mientras la competición lleva a golpearles a la espalda”.
  2. La política. “No es inusual encontrar hipócritas que viven un desdoblamiento entre lo público y lo privado”.
  3. La Iglesia. “Particularmente detestable es la hipocresía en la Iglesia, y lamentablemente existe la hipocresía en la Iglesia, y hay muchos cristianos y muchos ministros hipócritas. No deberíamos olvidar nunca las palabras del Señor: ‘Sea su lenguaje: ‘sí, sí’; ‘no, no’; que lo que pasa de aquí viene del Maligno'”.

¿Cuál es el antídoto contra la hipocresía?

Contra este pecado, el Santo Padre nos da un remedio muy sencillo:

“No tengamos miedo de ser sinceros, de decir la verdad, de escuchar la verdad, de conformarnos con la verdad. Así podremos amar. Un hipócrita no sabe amar. Actuar de otra manera que no sea la verdad significa poner en peligro la unidad en la Iglesia, por la cual el Señor mismo ha rezado”.

Con información de Vatican.va

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