¿En qué conviene invertir en la vida? Esto dice el Papa Francisco

El Papa Francisco en su mensaje previo al Ángelus dio una serie de consejos sobre lo trascendente.
El Papa Francisco dirige el rezo del Ángelus. Foto: Vatican Media.
El Papa Francisco dirige el rezo del Ángelus. Foto: Vatican Media.

El Papa Francisco en su mensaje previo al rezo del Ángelus de este domingo dio una serie de consejos alrededor de una pregunta: ¿en qué conviene invertir en la vida?

Su mensaje lo comenzó citando la liturgia dominical donde se encuentra una frase de Jesús que nos deja consternados: “El sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo” (Mc 13,24-25).

Con esto, no significa que Jesús quiera generar miedo en quienes lo escuchan, “más bien Él quiere hacernos entender que todo en este mundo, antes o después, pasa. Incluso el sol, la luna y las estrellas, que forman el ‘firmamento’ —palabra que indica ‘firmeza’, ‘estabilidad’—, están destinados a pasar”, explicó el Santo Padre.


Si todo acaba ¿en qué conviene invertir en la vida? Ante esta pregunta el Santo Padre aconsejó.

Invertir en las palabras del Señor

Al final de su discurso, es el propio Jesús quien habla sobre lo que no colapsa:  “El cielo y la tierra pasarán —dice—, pero mis palabras no pasarán”. (v. 31).

“Es un mensaje para nosotros, para orientarnos en nuestras decisiones importantes de la vida, para orientarnos sobre en qué conviene invertir la vida”

Sin embargo, invertir en la Palabra del Señor no es sencillo, advirtió.

“Las cosas que caen bajo nuestros sentidos y nos dan satisfacción inmediata nos atraen, mientras que las palabras del Señor, aunque son hermosas, van más allá de lo inmediato y requieren paciencia. Estamos tentados de agarrarnos a lo que vemos y tocamos y nos parece más seguro. Es humano, la tentación es esa”.

“Pero es un engaño, porque «el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». He aquí, por tanto, la invitación: no edifiquemos la vida sobre la arena. Cuando se construye una casa, se excava en profundidad y se ponen cimientos sólidos. Solo un ignorante diría que eso es tirar el dinero por algo que no se ve”.

“El discípulo fiel, para Jesús, es aquel que cimienta la vida sobre la roca, que es su Palabra que no pasa (cfr. Mt 7, 24-27), sobre la firmeza de la Palabra de Jesús: este es el fundamento de la vida que Jesús quiere de nosotros, y que no pasará”.

Invertir en la caridad

Acto seguido, el Santo Padre recordó que el centro de la Palabra de Dios es en definitiva la caridad.

“Nos lo dice san Pablo. El centro, precisamente el corazón que late, lo que da solidez, es la caridad: «La caridad no acaba nunca» (1 Cor 13, 8), dice san Pablo; es decir, el amor. Quien hace el bien invierte en la eternidad”.

“Cuando vemos una persona generosa y servicial, apacible, paciente, que no es envidiosa, no critica, no se jacta, no se hincha de orgullo, no falta al respeto (cfr. 1 Cor 13, 4-7), esta es una persona que construye el Cielo en la tierra. Quizá no tenga visibilidad, no haga carrera, no sea noticia en los periódicos, y, sin embargo, lo que hace no se perderá. Porque el bien nunca se pierde, el bien permanece para siempre”.

¿A qué estamos apegados?

El Papa Francisco pidió hacernos varias preguntas sobre este tema:

– ¿En qué estamos invirtiendo la vida?

-¿En cosas que pasan, como el dinero, el éxito, la apariencia, el bienestar físico?

-¿Estamos apegados a las cosas terrenas como si tuviéramos que vivir aquí para siempre?

¿Cómo tomamos una decisión?

El Santo Padre concluyó su mensaje dando un consejo sobre cómo tomar una decisión importante cuando no se sabe a qué darle importancia.

“Cuando no sé qué hacer, cómo tomar una decisión definitiva, una decisión importante, una decisión que implica el amor de Jesús, ¿qué debo hacer?”.

“Antes de decidir, imaginemos que estamos ante Jesús, como al final de la vida, ante Él que es amor. Y pensando allí, en su presencia, en el umbral de la eternidad, tomemos la decisión para el hoy. Así tenemos que decidir: siempre mirando la eternidad, mirando a Jesús. Quizá no sea la elección más fácil, la más inmediata, pero será la buena, eso es seguro (cfr. San Ignacio de Loyola, Ejercicios espirituales, 187)”

Que la Virgen nos ayude a tomar las decisiones importantes de la vida como hizo ella: según el amor, según Dios, pidió el Papa.

 

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