Como lo hizo Juan Pablo II: el Papa León XIV carga la cruz del Viacrucis

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Como lo hizo Juan Pablo II: el Papa León XIV carga la cruz del Viacrucis

El pontífice presidió la ceremonia de su primer Viernes Santo en el Coliseo de Roma. Su emotiva acción encarnó la invitación de San Francisco: “Llevemos a cuestas la santa cruz, y sigamos hasta el fin sus santísimos preceptos”.

3 abril, 2026
Como lo hizo Juan Pablo II: el Papa León XIV carga la cruz del Viacrucis
El Papa León XIV carga la cruz durante el Viacrucis de Viernes Santo 2026 en el Coliseo Romano. Foto: Vatican Media

El Papa León XIV cargó una cruz de madera a lo largo de las 14 estaciones del Viacrucis. Lo hizo al presidir esta ceremonia en su primer Viernes Santo, mientras se leyeron reflexiones en las que se recordó “que el verdadero poder es el del amor”.

Coronado por pasajes bíblicos y alimentado por reflexiones de San Francisco, el recorrido contó con paradas profundamente emotivas que desnudaron algunas de las cruces que hoy se sufren en el mundo.

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“¡Todo poder responderá ante Dios!”

Los textos, elaborados por el fraile menor fray Francesco Patton, ex Custodio de Tierra Santa, advierten que “toda autoridad deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido”.

“El poder de juzgar, pero también el poder de comenzar una guerra o de terminarla; el poder de educar a la violencia o a la paz; el poder de alimentar el deseo de venganza o el de reconciliación”, señaló ya desde la primera estación.

Viacrucis en el Coliseo presidido por el Papa León XIV, Viernes Santo, 3 de abril de 2026. Foto: Vatican Media
Viacrucis en el Coliseo presidido por el Papa León XIV, Viernes Santo, 3 de abril de 2026. Foto: Vatican Media

Uno de los momentos más destacados de la ceremonia fue que, en la primera Semana Santa de su pontificado, el papa León decidió cargar personalmente la cruz durante todo el recorrido, como lo hizo San Juan Pablo II.

Y es que el llamado “Atleta de Dios” cargó la cruz durante toda la procesión hasta que debió someterse a una cirugía de cadera en 1995. Posteriormente, se redujo a una sección del recorrido del Viarucis.

Emotivas peticiones a Jesús Crucificado

En las meditaciones se le habló tiernamente a Jesús, presentándole en cada estación una serie de cinco peticiones. Todas alineadas a la necesidad de cada uno de conmover su corazón para seguir adecuadamente a Cristo.

Así, se les invitó a los fieles de todo el mundo a clamarle: “Recuérdame, Jesús, que el verdadero poder es el del amor; que la misericordia triunfa sobre el juicio; y que debo elegir el bien, ¡aunque cueste!”.

También se les llamó a superar “la tentación de ignorar al que sufre” y rogarle a Dios que nos aparte del rechazo a la cruz, algo que solo es posible desde un corazón sencillo: “Ayúdanos a aprender el camino de la humildad”.

Los sufrimientos de tantas madres 

También se hizo una llamado a “saber soportar en paz las ofensas y las injusticias sufridas”. Y se profundizó con amor en algunas reflexiones con acento mariano que llevaron el corazón hacia los sufrimientos de la mujer.

“Oh María, dirige una mirada de ternura hacia cada uno de nosotros, pero sobre todo hacia las tantas, tantísimas madres que hoy todavía, como tú, ven a sus propios hijos arrestados, torturados, condenados, asesinados”, se denunció.

“Ten una mirada de ternura hacia las madres que son despertadas en medio de la noche por una noticia desgarradora, y hacia aquellas que velan en los hospitales a un hijo cuya vida se está apagando”, se clamó con dulzura.

Tras invitarnos a pedir “un corazón materno, para comprender y compartir el sufrimiento de los demás” y “lo que significa amar”, se nos llamó a rezar por el consuelo de la Madre hacia los  migrantes, los desplazados y los refugiados.

Más de 30,000 personas participaron en el Viacrucis del Coliseo Romano en Viernes Santo 2026. Foto: Vatican Media
Más de 30,000 personas participaron en el Viacrucis del Coliseo Romano en Viernes Santo 2026. Foto: Vatican Media

El rostro desfigurado de Cristo

Pero, también, por quienes sufren torturas y penas injustas o han perdido el sentido de la vida. Así como por los pobres y los descartados. Ante ello, se nos llama a estar atentos y “capaces de enjugar” el rostro de Cristo.

En la reflexión acompañada por el Papa León XIV, se elevan los ojos hacia el Jesús “aún cubierto de polvo y sangre, desfigurado por todo acto que pisotea la dignidad de cualquier persona humana” y se llama a reaccionar.

Se nos invita a verlo “en los pobres privados de su dignidad” y “en las mujeres víctimas de la trata y reducidas a la esclavitud”, e incluso en “los niños a los que les ha sido robada la infancia y dañado el futuro”.

Se lamentan las caídas en la depresión, las fallas en nuestras decisiones y la tragedia de quienes son arrastrados por una adicción. Ante esto, se nos invita a la acción desde la súplica: “¡Levántanos, Señor!”.

De igual forma, sacudió conciencias al pedirle al Señor que nos “conceda lágrimas” para sensibilizarnos ante los desastres de las guerras, las masacres y los genocidios; también para “llorar por el cinismo de los prepotentes” y la indiferencia.

Nos recordó que en el camino, tras las huellas de Jesús, lo más importante no son las veces que caemos, sino la posibilidad de levantarnos, sabiendo que el perdón y la misericordia de Dios “son más grandes que nuestra fragilidad”.

Clamó piedad al poner la mirada en el sufrimiento de los encarcelados y nos pidió ser solidarios con los presos políticos, comprender a los familiares de los rehenes y mostrar respeto por todos los difuntos, no solo por algunos.

El Papa León León XIV imparte la Bendición Apostólica al terminar el Viacrucis en el Coliseo, 3 de abril de 2026. Foto: Vatican Media
El Papa León León XIV imparte la Bendición Apostólica al terminar el Viacrucis en el Coliseo, 3 de abril de 2026. Foto: Vatican Media

“¡Oh, Señor, enséñanos a amar!”

Finalmente, alertó ante el riego de volvernos “menos humanos”. Por ello, llamó a recordar que únicamente es posible participar de la realeza del Crucificado si por amor a Él aprendemos a perdonar.

En esta línea, presentó el amor como un bálsamo para el alma: “Cuando sufrimos injusticias, deseamos venganza, somos tentados por la violencia, o consideramos imposible el perdón, Señor, ¡enséñanos a amar!”.

El Viacrucis concluyó con una oración usada por san Francisco, que leyó el Papa León XIV. En ella se nos invita a vivir nuestra existencia como “camino de progresiva participación en la relación de amor que une al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”.



Autor

Ingeniero Mecánico y periodista. Ex editor de medios católicos con rica experiencia en el desarrollo de contenido SEO, branding y manejo estratégico de plataformas digitales.