3 consejos del Papa Francisco para perseverar en la oración

¿Qué hacer en el tiempo de la tentación, cuando todo parece vacilar? El Papa Francisco nos da algunos consejos
En el Vaticano, la Audiencia General encabezada por el Papa Francisco volvió a ser con la presencia de fieles este 12 de mayo. Foto: Vatican Media.
En el Vaticano, la Audiencia General encabezada por el Papa Francisco volvió a ser con la presencia de fieles este 12 de mayo. Foto: Vatican Media.

Nadie dijo que rezar es fácil. En la Audiencia General de este miércoles, el Papa Francisco reconoció que la oración constante no es tarea sencilla y, por eso, muchas veces escapamos de ella.

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“Cada vez que queremos orar, enseguida nos vienen a la mente muchas otras actividades, que en ese momento parecen más importantes y más urgentes. Esto me sucede también a mí: voy a rezar un poco… Y no, debo hacer esto y lo otro”.


“Nosotros huimos de la oración, no sé por qué, pero es así. Casi siempre, después de haber pospuesto la oración, nos damos cuenta de que esas cosas no eran en absoluto esenciales, y que quizá hemos perdido el tiempo. El Enemigo nos engaña así”, dijo en esta Audiencia General, la primera con la presencia de fieles luego de meses de haberla realizado desde la Biblioteca Apostólica por las restricciones sanitarias.

El Papa Francisco en audiencia general. Foto: Vatican Media.

El Papa Francisco en audiencia general. Foto: Vatican Media.

¿Qué hacer en el tiempo de la tentación, cuando todo parece vacilar? El Papa Francisco nos regaló algunos consejos siguiendo el ejemplo de grandes santos de la Iglesia. Aquí te decimos cuáles son:

1. Poner en orden nuestra vida

Los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola son un libro de gran sabiduría, que enseña a poner en orden la propia vida. Hace entender que la vocación cristiana es militancia, es decisión de estar bajo la bandera de Jesucristo y no bajo la del diablo, tratando de hacer el bien también cuando se vuelve difícil.

2. Recordar que no estamos solos

San Antonio abad, el fundador del monacato cristiano, en Egipto, afrontó momentos terribles, en los que la oración se transformaba en dura lucha. Su biógrafo San Atanasio, obispo de Alejandría, narra que uno de los peores episodios le sucedió al Santo ermitaño en torno a los treinta y cinco años, mediana edad que para muchos conlleva una crisis.

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Antonio fue turbado por esa prueba, pero resistió. Cuando finalmente volvió a la serenidad, se dirigió a su Señor con un tono casi de reproche: «¿Dónde estabas? ¿Por qué no viniste enseguida a poner fin a mis sufrimientos?». Y Jesús respondió: «Antonio, yo estaba allí. Pero esperaba verte combatir» .

3. Combatir en la oración

La oración hace milagros, porque la oración va precisamente al centro de la ternura de Dios que nos ama como un padre. Y cuando no se cumple la gracia, hará otra que después veremos con el tiempo.

Pero siempre es necesario el combate en la oración para pedir la gracia. Sí, a veces nosotros pedimos una gracia que necesitamos, pero la pedimos así, sin ganas, sin combatir, pero no se piden así las cosas serias. La oración es un combate y el Señor siempre está con nosotros.