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Papa Francisco: La trata de personas, una herida contemporánea

El Santo Padre agradeció a todos los que trabajan a favor de las víctimas inocentes de esta mercantilización de la persona humana
El Papa Francisco en la Capilla de Santa Marta. Foto: Vatican Media
El Papa Francisco en la Capilla de Santa Marta. Foto: Vatican Media

Este 30 de julio, en que se celebra el Día Mundial contra la Trata de Personas, el Papa Francisco publicó en su cuenta de Twitter el siguiente mensaje para la comunidad internacional: “La trata de personas sigue siendo una herida en el cuerpo de la humanidad contemporánea. Doy gracias de corazón a todos los que trabajan a favor de las víctimas inocentes de esta mercantilización de la persona humana. ¡Aún queda mucho por hacer!”.

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Por su parte, Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM),  exhortó a la comunidad “a luchar contra este pecado y delito que clama al cielo y destruye vidas”.

Monseñor Cabrejos señaló que la Iglesia comparte el dolor de todos los hermanos y hermanas que se encuentran atrapados en esta “nueva forma de esclavitud”, que han sido engañados o tentados por falsas ofertas de trabajo y de una vida mejor, y al final han caído en redes de explotación sexual o laboral, de donde difícilmente se puede salir.

“La trata, en efecto -señala el presidente del CELAM, parafraseando al Papa Francisco-, desfigura la humanidad de la víctima, ofendiendo su libertad y su dignidad. Pero, al mismo tiempo, deshumaniza a quienes la llevan a cabo, negándoles el acceso a la vida en abundancia. La trata, en fin, daña gravemente a la humanidad en su conjunto, destrozando a la familia humana y al Cuerpo de Cristo”.

En este sentido, Monseñor Cabrejos Vidarte hace un llamado a las autoridades a trabajar “en la implementación de medidas urgentes y específicas que auxilien y ayuden a las víctimas de este delito, proporcionándoles ayuda urgente mediante campañas de sensibilización, denuncia, refugios, líneas de apoyo y un debido acceso a la justicia”.

Finalmente, se dirigió a las instituciones y organizaciones de la sociedad civil, a las cuales exhortó a seguir “protegiendo a los más jóvenes e indefensos de toda familia, incluso a través de las redes sociales y el Internet, donde los explotadores se esconden impunemente en el anonimato”.

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