El sueño de Teresita era ser misionera; lo cumplió antes de morir

“¡Ya soy misionera de verdad!”, dijo emocionada desde el Hospital de Madrid, donde estaba internada por el tumor que padecía.
Teresita Castillo de Diego. Foto: Archidiócesis de Madrid.
Teresita Castillo de Diego. Foto: Archidiócesis de Madrid.

Cuando la pequeña Teresita, con 10 años de edad, le confesó al padre Ángel Camino que su gran ilusión en la vida era lograr que muchos niños conocieran a Jesús, no dudó en nombrarla misionera en ese mismo momento.

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Por aquellos días, Teresita Castillo de Diego se encontraba internada en el Hospital la Paz en Madrid, España, debido a un tumor cerebral contra el que luchaba desde hacía tres años.


Aquella visita, recuerda el padre Camino, vicario de la Vicaría VIII de la Archidiócesis madrileña, lo marcó profundamente. Era 11 de febrero de 2021, día en que la Iglesia celebró la Jornada Mundial del Enfermo.

Teresita Castillo, en el hospital. Foto: Arquidiócesis de Madrid.

Teresita Castillo, en el hospital. Foto: Arquidiócesis de Madrid.

¡Quiero ser misionera!

“Una niña de 10 años que ha estado sufriendo tanto, lo que está deseando es recuperar la salud, ir a jugar, pero ante la pregunta de la mamá, ‘dile al vicario qué quieres ser’, la niña le dice: ‘¿De verdad se lo digo?’. Saca fuerzas de donde no tiene y me dice: ‘¡Quiero ser misionera!’.

Quiero llevar a los demás con Jesús –agregó Teresita-, a los niños que no lo conocen, para que vayan al cielo felices siempre”.

La respuesta del presbítero le salió del alma: “¡Te constituyo ahora mismo misionera!”, le dijo con toda seguridad.

En entrevista con el portal de la Archidiócesis de Madrid, el padre narra que en cuanto salió del hospital, se dirigió a una papelería y buscó el mejor papel que pudiera encontrar y, ya en la vicaría, fue redactado el texto que instituía a Teresita como Misionera de la Iglesia Católica.

Misionera de verdad

El sacerdote estaba consciente de que no existe tal cosa como un nombramiento oficial de misionera, pero decidió hacerlo de la manera en que se instituyen los acólitos o los lectores, pensando en dar a la niña la seguridad de que el Señor la acompañaba en los momentos difíciles que atravesaba.

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Ese mismo día, volvió al hospital para entregar la carta a la pequeña.

“Ya soy misionera, y además, ¡misionera de verdad!”, clamó la pequeña. Días más tarde, el 7 de marzo de 2021 Teresita falleció, con la alegría de ver cumplido su anhelado sueño.

Pero el padre Ángel Camino asegura que Teresita que aún después de su partida a la Casa del Padre, continúa ejerciendo su labor evangelizadora, pues ha recibido decenas de mensajes de creyentes y no creyentes conmovidos por su testimonio.

“Está haciendo un bien enorme, ya empieza a ser misionera”, aseguró.

 

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