Nuestra Señora de las Angustias: la devoción casi olvidada de la Catedral Metropolitana

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Nuestra Señora de las Angustias: la devoción casi olvidada de la Catedral Metropolitana

La Capilla de Nuestra Señora de las Angustias, en la Catedral Metropolitana, resguarda un valioso patrimonio histórico y artístico, así como una advocación mariana poco conocida en México.

13 enero, 2026
Nuestra Señora de las Angustias: la devoción casi olvidada de la Catedral Metropolitana
La Capilla de Nuestra Señora de las Angustias es uno de los espacios con mayor riqueza histórica y artística del recinto. Foto: Luis Aldana/DLF

Ubicada en el costado oriente de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, la Capilla de Nuestra Señora de las Angustias es uno de los espacios con mayor riqueza histórica y artística del recinto. Sin embargo, su advocación mariana permanece, hasta hoy, prácticamente desconocida para muchos de los fieles que la visitan.

A diferencia de otras devociones marianas profundamente arraigadas en la religiosidad popular mexicana, Nuestra Señora de las Angustias no cuenta con un culto extendido en el país y suele pasar desapercibida dentro del conjunto catedralicio. Su presencia responde más a una historia personal, cultural y eclesial, vinculada al deán Francisco Moreno y Castro, que a una tradición devocional local.

La capilla sirve como base de la torre oriente y, desde 1640, funcionó durante más de un siglo como Templo Parroquial o Sagrario Metropolitano, en conjunto con la capilla de San Isidro, que cumplía la función de sacristía. Fue hasta 1747 cuando dejó de desempeñar este papel y quedó dedicada formalmente a Nuestra Señora de las Angustias.

Capilla de Nuestra señora de las Angustias
La Capilla de Nuestra Señora de las Angustias es una de las más antiguas de la Catedral Metropolitana. Foto: Luis Aldana/DLF

La huella del deán Francisco Moreno y Castro

La presencia central de esta advocación se debe al doctor Francisco Moreno y Castro, deán de la Catedral Metropolitana, originario de Motril, Granada, quien introdujo en la Nueva España la devoción a la Virgen de las Angustias, patrona de la ciudad de Granada, España. Moreno y Castro donó el retablo principal de la capilla y, como reconocimiento a su relevancia eclesiástica —fue tesorero, chantre, arcediano, limosnero y deán—, fue sepultado a los pies del retablo central.

De acuerdo con el libro “Cómo vemos la Catedral Metropolitana de México y su Sagrario en el siglo XXI”, el retablo principal, anónimo y fechado en 1769, mide 11.37 por 9.95 metros.

En el nicho central se encuentra un óleo sobre tela de Nuestra Señora de las Angustias, también anónimo y realizado en 1769, probablemente copia de un grabado de la escultura original venerada en la Basílica de Granada, España. Aunque se desconoce su autor, la obra destaca por su calidad pictórica y excelente estado de conservación.

Acompañan a la imagen titular diversas esculturas de madera tallada, dorada y policromada: San Francisco Javier, San Felipe Neri y San Juan de Dios, todas anónimas del siglo XVIII, así como San Nicolás Tolentino, del siglo XVII. El banco del retablo fue renovado en 1964 en los talleres de Miguel Ángel Soto.

Obras y elementos del muro norte

En el muro norte sobresale un encasamento de cantera labrada del siglo XVII, de 7.52 por 4.50 metros. Destaca también el Manifestador, elaborado en cobre dorado con aplicaciones de plata, que originalmente remataba el Ciprés de Lorenzo de la Hidalga (1943). El estípite del altar mayor data de 1851.

En cuanto a las imágenes, se conserva un San Cristóbal, óleo sobre tela anónimo del siglo XVIII, y una escultura de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, realizada en yeso moldeado y policromado en el siglo XX.

Detalle de la pintura de la Virgen del Carmen, óleo sobre tela del siglo XVIII, integrada en el retablo sur de la capilla, muestra de la devoción mariana hispánica. Foto: Luis Aldana/DLF

El retablo sur y una obra excepcional

El retablo sur, también anónimo y fechado en 1769, mide 8.19 por 4.65 metros. Tiene un conjunto pictórico de gran valor artístico, entre el que destaca “Tobías y el Ángel”, óleo sobre tela atribuido a Martín de Vos, pintor flamenco del siglo XVI. Esta obra es considerada uno de los grandes sobrevivientes del acervo artístico catedralicio y es probable que haya pertenecido a la primera Catedral de México.

Completan el retablo las pinturas de la Virgen del Carmen, San Felipe y San Judas Tadeo (siglo XVIII, anónimas), así como la Alegoría Eucarística, óleo firmado por José de Alcíbar en 1799. El banco de este retablo también fue modificado en 1964 en el taller de Miguel Ángel Soto.

La Virgen Desatadora de Nudos, una devoción contemporánea

En tiempos recientes, la Catedral Metropolitana incorporó a esta capilla una nueva expresión de piedad mariana, la imagen de la Virgen Desatadora de Nudos, cuya imagen fue donada por el rector del Santuario María Desatadora de Nudos en Cancún.

La llegada de esta advocación mariana responde al creciente interés de los fieles por una imagen que representa a María como mediadora de la gracia, capaz de “desatar” los nudos que atan la vida humana: problemas, conflictos, angustias y situaciones que parecen no tener solución. Su colocación en la capilla busca integrar esta devoción contemporánea al patrimonio espiritual del primer templo de México.

Más allá de su advocación poco conocida, la Capilla de Nuestra Señora de las Angustias resguarda siglos de historia, arte y memoria eclesial que forman parte esencial de la Catedral Metropolitana. Sus retablos, pinturas y esculturas son las huellas personales de quienes contribuyeron a su construcción y dedicación.



Autor

Periodista con más de 20 años de trayectoria, titulada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. A lo largo de su carrera ha colaborado en reconocidos medios nacionales como Milenio, El Universal, Revista Alto Nivel, entre otros. Su trabajo se ha enfocado en temas sociales, culturales y de interés humano.