Casi 40 mil fieles peregrinaron a la Basílica de Guadalupe por la paz y la unidad
Cerca de 40 mil personas participaron en la peregrinación de la Arquidiócesis de México hacia la Basílica de Guadalupe para orar por la paz y la unidad, en una jornada marcada por la fe, la diversidad y la esperanza.
Este sábado 17 de enero, cerca de 40 mil personas oraron y cantaron rumbo a la Basílica de Guadalupe; entre globos, agradecimientos, porras y lágrimas ofrecidas como acción de gracias, la peregrinación de la Arquidiócesis Primada de México, tradicionalmente la primera de las peregrinaciones diocesanas del país, fue una expresión comunitaria de fe por la paz y la unidad.
Desde temprana hora, a la peregrinación se reunieron familias completas, grupos juveniles, monaguillos y feligreses de la tercera edad, reflejo de una fe transmitida y vivida entre generaciones. También se hicieron presentes comunidades indígenas, con sus vestidos tradicionales, saumerios y signos propios de su espiritualidad, acompañados por sacerdotes que portaban estolas con bordados de las comunidades originarias, dando testimonio de la diversidad cultural que conforma a la Iglesia en México.

Acompañamiento pastoral y conducción eclesial
La peregrinación partió en punto de las 9:00 horas desde la glorieta de Peralvillo y, de acuerdo a la Secretaría de Seguridad Pública, avanzó de manera ordenada y con saldo blanco hasta el Tepeyac. Fue encabezada por los obispos auxiliares Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, Mons. Luis Manuel Pérez Raigoza y Mons. Andrés Luis García Jasso, así como por Mons. Salvador González Morales, Obispo electo de Cancún-Chetumal. También estuvo presente el pro-vicario general de la Curia arquidiocesana, Pbro. Martín Muñoz López, acompañando a los fieles durante el recorrido.

Católico, vuelve a casa
Los jóvenes tuvieron un papel destacado, contagiando su entusiasmo a lo largo del camino. Fueron ellos quienes encabezaron el rezo del Rosario y las porras dedicadas a la Virgen de Guadalupe, animando la caminata y marcando el ritmo de la oración comunitaria.
El lema de esta edición, “Católico vuelve a casa”, fue propuesto por el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, el cuál expresó el sentido central de esta peregrinación: la Basílica como la “casita” de María, pero también la Iglesia como un hogar de puertas abiertas, tanto para quienes viven su fe de manera constante como para aquellos que se han alejado o buscan reencontrarse con Dios.
Sin duda la organización pastoral reflejó la dimensión y diversidad de la Iglesia en la Ciudad de México, pues cada una de las ocho zonas pastorales fue identificada con colores específicos, los cuales marcaron el orden de llegada a la Basílica, facilitando la logística y el acompañamiento de los contingentes a lo largo del trayecto.
El mensaje del Papa León XIV y el Cardenal Aguiar
Al llegar al atrio de la Basílica de Guadalupe, los fieles se congregaron para participar en la Santa Misa, durante la cual se dio a conocer un mensaje del Arzobispo Primado de México, el Cardenal Carlos Aguiar Retes, quien se encuentra participando en un consistorio junto al Papa León XIV, motivo por el cual no pudo estar presente en la tradicional peregrinación arquidiocesana.
En su mensaje, el Cardenal Aguiar compartió que el Papa León XIV le encomendó informar a las diócesis de su provincia eclesiástica sobre los avances del camino sinodal de la Arquidiócesis de México, subrayando que este proceso resulta fundamental para la vida y misión de la Iglesia. En ese contexto, explicó que se han convocado consistorios con el propósito de impulsar la realización de asambleas continentales, como parte de este proceso de discernimiento y comunión eclesial.
Una caminata eclesial sostenida por la fe
La Santa Misa fue presidida por el Mons. Salvador González, quien en su homilía, subrayó que la peregrinación arquidiocesana fue una auténtica “caminata eclesial”, llamada a dar pasos firmes en la fe en medio de las problemáticas humanas que generan confusión y miedo.
A la luz del pasaje evangélico de Pedro caminando sobre las aguas, recordó que, aun cuando la fe flaquea, Cristo tiende siempre su brazo firme para sostener y conducir a su Iglesia en la misión. En ese contexto, afirmó que la fuerza para peregrinar en la vida cristiana brota de la Eucaristía, donde Jesús se hace Pan de Vida.
Asimismo, el recién nombrado obispo de la diócesis de Cancún-Chetumal, invitó a los fieles a reconocer que esta peregrinación atraviesa realidades concretas marcadas por la precariedad, la enfermedad, la violencia y el sufrimiento, visibles en los rostros encontrados a lo largo del camino. Sin embargo, exhortó a no sobredimensionar los problemas, sino a engrandecer la esperanza, asumiendo el llamado a ser “peregrinos de esperanza”, como lo señaló el Papa León XIV en el cierre del Jubileo de la Esperanza.
Destacó que los desafíos actuales de la Iglesia van más allá de lo material y exigen discernimiento espiritual, fidelidad al Evangelio y una auténtica vinculación entre fe y razón, para responder con coherencia al llamado de Cristo en el mundo actual.
Conversión, discernimiento y acción del Espíritu
Mons. González advirtió que la Iglesia vive tiempos de cambios profundos que afectan a la naturaleza humana y que, por efecto de la costumbre o la indiferencia, corren el riesgo de normalizarse. Señaló que con frecuencia las ideologías y la mentalidad dominante resultan más creíbles que la verdad objetiva del Evangelio, por lo que el discípulo de Cristo está llamado a asumirse como un creyente en permanente conversión.
Finalmente, Mons. Salvador González animó a la Iglesia que peregrina en la Ciudad de México a vivir con renovado espíritu sinodal, como una verdadera escuela de comunión y casa de puertas abiertas. Llamó a rechazar el individualismo y el pánico pesimista, confiando en la guía del Espíritu Santo para discernir juntos los caminos a seguir.




