CIFAM Monterrey 2026 reúne a 11 mil personas y reafirma que la paz se construye en la familia
CIFAM Monterrey 2026 reunió a 11 mil personas para reflexionar sobre el papel de la familia como fuente de esperanza y paz.
Durante tres días, miles de personas llegaron a Monterrey con una misma intención: detener el ritmo acelerado de la vida cotidiana para volver a mirar hacia el lugar donde todo comienza: la familia. Entre conferencias, talleres, espacios de escucha y encuentros personales, el Congreso Internacional de las Familias (CIFAM) Monterrey 2026 reunió a especialistas, líderes sociales, misioneros digitales, jóvenes, matrimonios y padres de familia bajo un mismo lema: “Familias forjadoras de esperanza”.
La sede fue Cintermex, donde desde el primer día se respiró un ambiente distinto al de un congreso tradicional. No se trataba solo de escuchar ponencias, sino de abrir conversaciones sobre los desafíos reales que hoy enfrentan las familias.
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Un llamado a redescubrir la familia
La inauguración arrancó con un mensaje claro: la familia sigue siendo el espacio donde se construye el futuro social. Fernando Milanés, presidente del CIFAM México, invitó a los asistentes a vivir el congreso como una pausa frente a la ansiedad del mundo actual y a reencontrarse con el asombro y la alegría dentro del hogar.
“El amor de la familia no conoce fronteras”, afirmó, al subrayar que son precisamente las familias quienes pueden transformar la sociedad desde lo cotidiano: el perdón, la fidelidad y la decisión diaria de amar.
Autoridades civiles, religiosas y representantes de organizaciones sociales coincidieron en una idea central: fortalecer a la familia no es una nostalgia del pasado, sino una apuesta por el futuro. La secretaria de Igualdad e Inclusión de Nuevo León, Martha Herrera, destacó que es en la familia donde nacen los ciudadanos capaces de construir paz y comunidad.
Por su parte, el arzobispo de Monterrey, monseñor Rogelio Cabrera, invitó a vivir el encuentro como una experiencia de fe, recordando que los cambios sociales también comienzan con la cooperación humana y el compromiso personal.
La jornada del viernes concluyó en un ambiente festivo con un concierto del grupo Hakuna, que reunió a cientos de participantes en un momento de música, oración y convivencia.
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Familias reales, no perfectas
El segundo día del Congreso dejó una de las ideas más repetidas entre especialistas y asistentes: las familias no necesitan ser perfectas, necesitan aprender a crecer juntas.
Durante las actividades realizadas en Cintermex, expertos coincidieron en que las crisis familiares, lejos de representar un fracaso, pueden convertirse en oportunidades de transformación cuando se afrontan con diálogo, acompañamiento y apertura al cambio.
En conferencia de prensa, los ponentes recordaron que la familia sigue siendo el primer espacio donde las personas aprenden a amar, escuchar y perdonar, aunque también sea el lugar donde aparecen tensiones y diferencias propias de cada etapa de la vida.
El psiquiatra Enrique Rojas advirtió que fenómenos contemporáneos, especialmente el uso intensivo de redes sociales, han contribuido al incremento de trastornos alimenticios como la bulimia y la anorexia, así como a diversos desequilibrios emocionales. Ante este panorama, subrayó la importancia de que las familias aprendan a identificar señales de alerta tempranas, como la obsesión por la imagen corporal o dificultades de atención.
Rojas señaló además que una de las crisis psicológicas más profundas de la actualidad es la ruptura familiar, particularmente el divorcio, e insistió en la necesidad de desarrollar inteligencia emocional para prevenir conflictos y fortalecer los vínculos afectivos. Citando al filósofo José Ortega y Gasset, recordó que las grandes transformaciones sociales suelen comenzar con minorías comprometidas capaces de generar cambios desde su entorno más cercano.
Por su parte, el especialista Mahatma Sánchez abordó el impacto de la salud mental en la sociedad mexicana y afirmó que más del 40 % de la población presenta síntomas de ansiedad. Según explicó, una parte importante de esta problemática está relacionada con la calidad de las relaciones familiares: cuando no existen vínculos estables ni espacios de escucha, aumentan los factores que pueden derivar en tristeza o inestabilidad emocional.
Un cierre histórico y un reto que apenas comienza
El tercer día confirmó la magnitud del encuentro. Tras tres jornadas de actividades, el Congreso Internacional de las Familias Monterrey 2026 concluyó con 11 mil asistentes presenciales, rompiendo el récord de participación de todas las ediciones del CIFAM.
A lo largo del fin de semana participaron más de 100 especialistas nacionales e internacionales, mientras que las transmisiones digitales permitieron que más de 300 mil personas siguieran las conferencias vía streaming. En redes sociales y plataformas digitales, el congreso alcanzó a más de 4 millones de personas, consolidándose como un evento de alcance internacional.
El balance general también incluyó la participación de 300 voluntarios y la cobertura de 25 medios de comunicación locales, nacionales e internacionales, reflejo del interés creciente por los temas relacionados con la familia y el tejido social.
Durante la clausura, Fernando Milanés subrayó que el matrimonio continúa siendo una pieza fundamental para la sociedad y destacó que el congreso permitió a muchas familias volver a centrar su atención en lo esencial: dedicar tiempo, presencia y reconocimiento a los hijos, así como recuperar el valor del legado entre generaciones.
Mauricio Flores, presidente del CIFAM Monterrey 2026, recordó que el verdadero desafío inicia después del evento: regresar a casa con herramientas concretas y aplicarlas en la vida cotidiana. También hizo un llamado a gobiernos, empresas y sociedad civil a impulsar iniciativas que protejan y fortalezcan a la familia como el bien más preciado de la sociedad.
El cierre del congreso estuvo marcado también por un mensaje enviado por el Papa León XIV, quien se dirigió a las familias participantes para alentarlas a continuar construyendo esperanza desde la vida cotidiana. El Santo Padre recordó que la familia sigue siendo un lugar privilegiado para aprender el amor, la solidaridad y la fe, e invitó a los asistentes a convertirse en testigos de esperanza en sus comunidades, fortaleciendo los vínculos familiares frente a los desafíos del mundo actual.



