Formación

“Visitar enfermos, un verdadero encuentro con Jesús”

  • El P. Daniel Campos señala que a la Parroquia de San Judas Tadeo “llegan muchos milagros”, personas agradecidas por la recuperación de la salud en casos difíciles y desesperados.

Vladimir Alcántara

–¡No, hombre! ¡Claro que ocurren los milagros! En este hospital suceden de a montones. Muchos se van de aquí a la parroquia a dar gracias a Dios, convencidos de que es Él quien les ha hecho el milagro. Lo único que pasa es que los sacerdotes somos muy escépticos –bromea un poco el padre Daniel Campos, encargado de la parroquia de San Judas Tadeo (Politécnico) ubicada en las inmediaciones del Hospital Juárez de México.

Desde hace aproximadamente doce años, el sacerdote Daniel Campos acude periódicamente a este nosocomio, donde brinda auxilio espiritual a pacientes y a sus familiares, quienes en ocasiones van por él de emergencia hasta a la parroquia; y ya sea que acuda él o el padre Andrés Méndez Gutiérrez –quien es en realidad el capellán del hospital– siempre van con gusto, por una simple y sencilla razón: “Cada que venimos aquí nos encontramos con Cristo” –señala–. Y ya sea con celebraciones, confesiones o atención espiritual, procuramos siempre tener presencia en este hospital, así como en el Magdalena de las Salinas, porque es en este tipo de lugares donde la gente más lo necesita”.

Explica que atender a los enfermos, como a personas que se encuentran privadas de la libertad en un reclusorio, para él significa vivir las obras de misericordia, y en las obras de misericordia lo que se vive es ese encuentro con Cristo. “‘Estuve enfermo y me fuiste visitar, estuve preso y me fuiste a ver’, así dice el Señor. Y yo me siento dichoso porque mi ministerio siempre ha sido un constante encuentro con Él; esa es mi experiencia cada vez que platico con alguien que tiene alguna necesidad. Cuando me dicen: ‘Gracias, Padre’, yo les digo: ‘Gracias a usted, porque en usted yo he podido encontrarme nuevamente con Él”.

Señala que esa experiencia de Dios que hoy vive en dichos hospitales, durante 14 años la vivió visitando reclusorios. “Una de las cosas que más me gustaba hacer en esa época, era compartir esa vivencia de encuentro con Jesús con los alumnos del Curso Introductorio; estuve cinco años como formador en el Seminario, y solía llevar a dos jóvenes semanalmente al Reclusorio Sur. Me daba cuenta de que ellos experimentaban lo mismo que yo. Ahora, tengo la dicha de seguir viendo a Nuestro Señor en estos hospitales, donde realmente suceden hermosos milagros”.

Yo siempre digo que a la Parroquia de San Judas Tadeo (Politécnico) llegan muchos milagros –refiere el P. Daniel. “La gente dice con mucha alegría: ‘Tenía cáncer y me he curado, me lo acaban de informar’. Son personas que han vivido casos difíciles y desesperados, quienes van a agradecer a san Judas por haber intercedido por su salud. Algunos no sólo van a agradecerle una vez, sino periódicamente y durante años, sobre todo en los días 28 de cada mes, que es cuando se le celebra. Hay casos en que los médicos aseguran que ya no hay nada qué hacer; pero Dios siempre tiene la última palabra. Los sacerdotes, con nuestro escepticismo, a veces vemos más la mano de Dios en el estado anímico de la persona que en la solución del caso, ¿no te digo? –vuelve a bromear, llevándose con la mano la cabeza hacia atrás”.

Finalmente, el padre Daniel manda un mensaje a los familiares de los enfermos: “Procuren todo el tiempo el auxilio espiritual para sus enfermitos; no esperen a que éstos eventualmente entren en agonía, es importante hacer oración por ellos desde un inicio, asistirlos, cuando están en condiciones del hablar, de asimilar la Palabra de Dios, de sentir alivio en Cristo, lo cual incluso puede resultar en una mejoría”.


“Cuando me dicen: ‘Gracias, Padre’, yo les digo: ‘Gracias a usted, porque en usted yo he podido encontrarme nuevamente con Él”.