Formación

Cultura Bíblica: ¿Por qué Jesús enseñaba con parábolas?

Mons. Salvador Martínez Ávila

En este artículo comentaremos de dónde proviene la costumbre de los judíos de enseñar a base de parábolas y trataremos de descifrar el sentido de las dos parábolas del Reino de los Cielos que leemos hoy.


El modo que escogieron los hebreos para desarrollar su pensamiento fue siempre muy concreto. A mediados del siglo pasado, el famoso intérprete bíblico Gerhard Von Rad definía que el pueblo hebreo cultivó el sentido histórico. Este se define como la aplicación del pensamiento causal a acontecimientos políticos. En palabras normales, quiere decir que los hebreos no se contentaban con narrar lo que sucedía en sus tribus, sino que indagaban cómo unos acontecimientos son resultado de acontecimientos anteriores. O bien, ciertos fenómenos del pasado se entienden como puesta en marcha de procesos que llegan a su finalidad en el presente.

Cuando los hebreos se preguntaban sobre la razón de ser de ciertas costumbres, recurrían a la narración de aquellos acontecimientos que le habían dado origen. Por ejemplo, tenemos la institución de la familia como la vinculación de un hombre y una mujer expresada en Génesis (2,24) “por eso deja el hombre a su padre y a su madre, y se une a su mujer y se hacen una sola carne”. Esta costumbre es el resultado de la creación de Adán, primer hombre y Eva, la primera mujer. También se suelen explicar los orígenes de los nombres de ciertos lugares en virtud de lo que sucedió allí, por ejemplo, en el libro de Josué se explica que “aquel valle recibió el nombre de Valle de la desgracia en virtud de la traición de Acán y su subsecuente castigo” (Jos 7,26).

Esto no quiere decir que los hebreos no hayan desarrollado pensamiento abstracto, sino que prefirieron siempre vincular la razón de ser de las cosas a acontecimientos. Un género literario que surgió cerca de la época de nuestro Señor Jesucristo fueron las narraciones edificantes. Por ejemplo, el libro de Rut, de Ester y Judit entre otros. Por medio de narraciones, los judíos mostraban a sus nuevas generaciones algunos aspectos importantes de pensamiento en ocasiones muy tradicional, en otras muy innovador.

En concreto, el recurso a breves narraciones comparativas, es decir parábolas, está presente a lo largo del Antiguo Testamento. Una de las más famosas es la parábola de Jotán contra su medio hermano Abimelek (Jue 9,7-21) acusándolo de haber robado el trono con el asesinato de todos los herederos al trono.

Nuestro Señor Jesús se inserta, por tanto, en la más usual tradición hebrea de la enseñanza por medio de comparaciones, es decir, parábolas. En las dos parábolas que leemos hoy aprovecha el crecimiento de las plantas. En la primera de ellas hace notar que el Reino de los Cielos tiene una virtualidad interna que el ser humano no percibe, así como las semillas germinan y crecen sin intervención del agricultor. En la segunda parábola el acento está en que el Reino posee, como las semillas, potencialidades ocultas que se desarrollan progresivamente hasta hacerse realidades significativas para el ambiente en que se encuentran.