Firmas

Lectio Divina: Hacer las cosas de manera diferente

Lectura del Santo Evangelio

En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivió allí entre animales salvajes, y los ángeles le servían. Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio”.


P. Óscar Arias Bravo

Meditatio

El Evangelio que escuchamos este domingo nos sitúa en el inicio del itinerario cuaresmal, de este camino de preparación a la fiesta más grande que tenemos en nuestra fe cristiana, que es la Pascua de resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Coincide también con el  inicio del Evangelio según san Marcos, el cual, después de presentar el ministerio de Juan el Bautista, señala el bautismo del mismo Jesús, Aquél a quien Juan el Bautista no era digno de desatar si quiera la correa de sus sandalias.

Es así que, terminado su bautismo, Jesús es conducido, impulsado, llevado por el Espíritu al desierto donde pasará un tiempo adecuado, cuarenta días, como cuarenta años pasó el pueblo de Israel en el desierto o como el diluvio (Gén. 7,17) que regeneró la tierra, y vendría después de ello un nuevo comienzo para la humanidad.

También para Jesús comienza una historia diferente, al regreso de ese tiempo de preparación, de ese tiempo adecuado, trae un mensaje a sus contemporáneos: “Conviértanse y crean en el evangelio” Mc. 1,15.

Metanoiete kai pisteuete, es lo que se escribe en san Marcos, metanoiete, conviértanse, y pisteuete, crean. Conviértanse y crean es lo que Jesús proclama, conviértanse, cambien de vida y crean en esta buena noticia que les traigo.

La palabra que se traduce como conviértanse se compone de otras dos: meta y gnoew, que a su vez quieren decir: más allá y conocimiento; por lo tanto, la palabra metanoia se puede traducir como conversión, pero también como cambio de pensamiento, de ideas, un cambio de vida. Pensar y concebir las cosas de una manera distinta a como hemos venido haciéndolo.

Contemplatio

La metanoia, más que una palabra, es la actitud fundamental de la Cuaresma, donde cada cristiano debería de cambiar su forma de ver las cosas, de interpretar la vida, de concebir la realidad.

Esta semana el nuevo Arzobispo de esta iglesia particular, el Cardenal Carlos Aguiar, nos convocó a todo el presbiterio que trabajamos en la Ciudad de México, a encontrarnos con él, con motivo del retiro de inicio de Cuaresma, en el Seminario Menor de la Arquidiócesis. Desde que tengo memoria, nunca había visto a tantos sacerdotes juntos, ¿qué habrá sido?, ¿la curiosidad?, ¿la novedad?, realmente no lo sé, pero de alguna u otra manera, es un cambio.

Me parece que los cambios se pueden convertir en una maravillosa oportunidad de mejorar, de hacer las cosas de manera diferente. Si no me equivoco, atribuyen (aunque no sé si sea verdadero) a Albert Einstein la idea de preguntarse: “¿Cómo quieres obtener resultados distintos, si haces las cosas de la misma manera?”

Me parece que es una oportunidad para esta arquidiócesis, tomar el cambio como una oportunidad de ser mejores, de llegar a aquellas personas que tal vez hasta ahora no nos hemos acercado, de ser Iglesia, la misma Iglesia que quiere ver las cosas de manera diversa, o la misma Iglesia con el firme propósito de enfrentar la realidad desde una perspectiva nueva.

Creo que los verdaderos cambios no acaban con lo esencial de las personas, sino que las perfeccionan.

Oratio

Señor Jesús, ayúdanos a que esta Cuaresma sea como aquellos cuarenta días que pasaste en el desierto, contemplando las cosas de manera distinta a como habías vivido hasta ese momento, ayúdanos a que esta Cuaresma sea una oportunidad de intentar enfrentar nuevos desafíos que la realidad nos presenta.

Actio

Procuremos hacer esta semana, por primera vez, algo que jamás hayamos intentado.